Como una luz de esperanza dentro de un laberinto oscuro, es así como ven los cubanos a la organización Cáritas Panamá, que les ha prestado toda la ayuda posible para que los isleños tengan un refugio, comida digna y atención para los más pequeños.
Luego de ser empujados a la selva por Colombia, estar en manos de coyotes en el Darién y ser humillados por autoridades panameñas, estos cubanos hoy pueden tener un respiro.
Para la cubana Jennisley De la Caridad Ferrer, que viene de Ecuador, la ayuda prestaba por esta asociación cristiana ha sido un impulso para continuar su travesía.
“Cuando yo llegué aquí a Panamá no tenía ni un centavo en el bolsillo, con mi hijo y mi esposo en un país extraño, no sabía nada, muy preocupada, pero estas personas se acercaron y nos ayudaron”
El representante de Cáritas Panamá, diacono Victor Berrio, aseguró que no abandonará a los migrantes y por lo contrario, decidió abrir las puertas del templo para que los cubanos se acomodaran como pudiesen.
Odalys Sabate es otra migrante que ha sido beneficiada con las ayudas brindadas por Cáritas. Ella se encontraba en sapzurro con su esposo e hijo, expresó que para ellos un nuevo horizonte se abre con la esperanza de lograr llegar a los Estados Unidos
“Estamos eternamente agradecido por ese amor con que nos han recibido”
La Dirección de Migración de Panamá, comenzará a sellar los pasaportes de los cubanos con una entrada legal en el país, lo que para los isleños es una excelente noticia.