
La huelga de taxistas privados se hizo sentir pese al acoso de inspectores y policías en las esquinas cubanas. Motoneteros reaccionaron a las disposiciones de las autoridades de Transporte que limitaron a solo seis pasajeros por unidad por “razones técnicas” sin reducir el monto de la multa impuesta a los transportistas.
Antes de la decisión, los transportistas movilizaban a ocho pasajeros y decidieron reaccionar porque no están dispuestos a aumentar el costo del pasaje que a su vez perjudicaría a los usuarios.
La convocatoria verbal en Villa Clara de sostener la huelga de brazos caídos se cumplió en su mayoría. De acuerdo a Diario de Cuba, solo quedaron a final de día tres taxistas trabajando que además cobraron montos mayores.
“Vamos, ¡a siete pesos!”, llamó el chofer, revelando la única consecuencia visible de la medida, además del colapso temporal de la ruta Buenviaje-Universidad Central: el aumento de la tarifa. “Como estoy obligado a llevar menos pasajeros, tengo que subir el precio para que el viaje siga dejando ganancias”, reconoció el taxista.
Acudieron así ante el Comité Provincial del Partido Comunista para que escucharan su malestar como ha ocurrido en situaciones anteriores, donde se acata la norma y se incrementa el precio para compensar.
Quienes estaban en huelga no admitieron estarlo ni respaldaron públicamente la convocatoria nacional “cerro carros” que circula por internet. Aunque para el sistema no puede ser casual el receso de la gran mayoría. Nadie puede creerlo.
“Yo sí vine a trabajar” ―dice este chofer que no fue al Partido―. “Para qué armar drama: subí a siete pesos y aquí estoy”.
Cuba se define como un “Estado de trabajadores”, pero no reconoce el derecho de huelga, un logro del movimiento obrero internacional que parece bien sedimentado en los estados liberales, añade DDC.
Redacción Cubanos por el Mundo / Con información de Diario de Cuba