El mundo vio lo que le ocurrió a un hombre que osó caminar el 1 de mayo alzando la bandera de Estados Unidos durante la celebración apropiada por el régimen cubano. Daniel Llorente, agarrado entre varios hombres le puso nombre a la represión, la intolerancia, el abuso de poder que no solo quedó registrado en cámaras sino que posteriormente logró conocerse cómo fue agredido, enviándolo al hospital por la gravidez de la violencia con la que fue tratado.
Esto por izar la bandera de un país, muy cercano geográficamente a Cuba, muy distante en ideología, pensamiento y cultura. La prensa cubana inclusive reseñó lo ocurrido con el opositor, a quien intentaron calificar de “delincuente común”, a quien a diferencia de cómo esconden a los demás disidentes en la isla, intentaron exponer al escarnio, retomando antecedentes para exponerlo y señalarlo en un supuesto “monólogo anexionista”.

No así con la acción de Alexis Leyva (Kcho), quien inclusive tuvo líneas en la prensa oficialista para contar cómo llegó hasta la Casa Blanca para levantar la bandera del 26 de julio, un movimiento terrorista de reconocimiento internacional, de atrocidades y violencia.
¿Qué era el movimiento 26 de julio?
Una organización política y militar cubana creada de manera informal y liderada por Fidel Castro, para atacar los cuarteles de Santiago de Cuba y derrocar al dictador Fulgencio Batista Un brazo armado con una ideología nacionalista, antiimperialista y democrática, fundado en las ideas de José Martí. A fines de 1956 estableció una base guerrillera en la Sierra Maestra que terminó venciendo a las tropas del dictador Fulgencio Batista el 31 de diciembre de 1958, para tomar el poder e instalar junto con otras organizaciones un gobierno presidido por Manuel Urrutia Lleó.
Se trataba de un movimiento que comandó y organizó la “noche de las cien bombas” una acción bélica que consistió en la colocación de bombas y petardos en lugares estratégicos de la capital cubana que explotaron simultáneamente a las nueve de la noche.
A diferencia de lo que vio el mundo con Llorente, a Leyva no se le vio cargado por los “enemigos”, agredido o desaparecido de manera forzada para luego salir a la luz tras haber sido brutalmente agredido. No, nada de eso. Él pudo contar con detalle inclusive su acto de “rebeldía” a su regreso a Cuba.
Inclusive en palabras de Kcho a Cubadebate: “El guardia, con suma amabilidad y una sonrisa, hizo clic con el teléfono móvil del artista”.
Por eso y tantas cosas más, los cubanos se lanzan al mar: por la libertad
Redacción Cubanos por el Mundo