En las familias cubanas y ahora en las venezolanas, las historias de las familias separadas ya son comunes. La emigración se ha vuelto en estas naciones un modo de prever el futuro y los miembros de la familia terminan por emigrar hacia cualquier lugar del mundo, pero mientras unos se van, otros se quedan.
Son madres e hijos que se separan y con el transcurrir del tiempo, se van quedando en el camino los sentimientos que los une. La falta de contacto físico y espiritual, así como la ausencia de apoyo en la distancia, quizás sean los elementos que se constituyan en las grandes causales para que se genere este fenómeno, que hoy esta madre cubana confiesa sin tapujos tas 52 años sin ver a su hija.
Y es que antes, los cubanos cuando salían de la isla no contaban con los recursos ni maneras para contactar con sus familiares que se quedaban a la espera y con la esperanza de volver a ver algún día a quien partía, según afirmó uno de los periodistas participantes en el programa. A diferencia de hoy día, donde la tecnología se ha constituido en una herramienta que acerca a las personas sin importar cuan distantes se encuentren.
En todo caso, son signos psicológicos y espirituales que nadie está exento de presentar bajo las condiciones de tantos años de ausencia, donde cada quien lo procesa de manera particular. Este es el caso de una madre que partió de Cuba y tenia 52 años separada de su hija y tres años sin saber nada de ella y hoy asegura que no siente nada al verla.
No deje de ver el video anexo, donde se debate esta situación. Cada uno de los participantes tiene una visión sobre este caso, digno de escuchar para aprender en consecuencia.
Redacción CPEM
@norismarnavas