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Conseguir medicamentos se ha convertido en el viacrucis de los cubanos

Farmacias de Cuba sin medicamentos
Farmacias de Cuba sin medicamentos
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La escasez en Cuba, no es sólo de alimentos, sino también de medicamentos. Prácticamente los cubanos se han convertido en cazadores de medicinas, una problemática que los agobia sin cesar y a la que no encuentran solución. Hacen colas kilométricas en las afueras de las farmacias, tan solo para escuchar que el fármaco no ha llegado a la isla.

Una de las farmacias más concurridas en La Habana, es la que está en la avenida Carlos III. El establecimiento vive abarrotado de ciudadanos que con desespero buscan su medicina.

Una mujer, molesta y hastiada de tanta espera con un tono de voz alto se queja de la situación y asegura tener una semana sin dormir por no poderse tomar el “alprazolam” que su psiquiatra le recetó para controlar su ansiedad y su trastorno del sueño, según reseña un reportaje realizado por Cubanet.

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La dama llena de frustración, por haber pasado horas en una cola y que al tocarle su turno le dijeran que el medicamento estaba agotado, reventó de la rabia y gritó a los presentes desesperada que lleva días recorriendo la Isla, sin un resultado positivo.

“¡Llevo días recorriendo las farmacias de los 15 municipios y nada!, ¡a nadie le importa, nadie sabe cuándo habrá la medicina, nadie soluciona el problema! Aquí el que no tiene un buen billete o un familiar en el extranjero que le mande la medicina lo único que le queda es morirse. Y después pon el noticiero y oye lo bueno que es el sistema de salud cubano. ¡Es una burla y una falta de respeto!”, expresó, incluso con lágrimas. Se marchó despotricando de la dictadura en la que vive.

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Un señor hipertenso, también se queja y manifiesta a los presentes en la cola que lleva dos meses sin tomarse su enalapril ni la clortalidona porque está escasa.

Una cardiópata, por su parte, detalla que en la isla no existen medicamentos antiarrítmicos vitales para preservar vidas como el atenolol y el nitrosorbide. Sin contar que no existe la duralgina, aspirina y el meprobamato. Una situación que ya se ha convertido en cotidiana.

Es tan crítica la realidad, que inclusive la misma prensa oficial ha reconocido esta falta de medicinas, que según estadísticas se trata de más de 160 fármacos. Y lo más preocupante de esta situación es que no existen indicios de que se pueda solventar con prontitud.

Desde los años 90, tras la caída del comunismo soviético, se han registrado caídas estrepitosas en la producción de fármacos a nivel nacional. Sin contar las bajas en la importación de lo poco que se generaba en la Isla. De hecho, la mayoría de las medicinas que se expendían libremente en la red de farmacias, sin necesidad de prescripción facultativa, pasaron a ser “controladas”, y vendidas solo con receta médica.

Desde entonces y hasta hoy, la lista de fármacos racionados incluye también algunos de los analgésicos más básicos, materiales de curación, ungüentos, termómetros y otros artículos, lo que ha marcado una mengua significativa en el botiquín familiar del común de los cubanos.

Esta crisis de medicamentos afecta sin compasión a los pacientes crónicos, para quienes es vital acceder a los fármacos indicados en el tratamiento de sus enfermedades. Estudios reflejan que la población cubana tiene una tendencia acelerada al envejecimiento, provocándoles padecimientos de hipertensión, afecciones cardiovasculares, diabetes y hasta hipercolesterolemia.

Al mercado negro

Los medicamentos en Cuba y su escasez han propiciado el surgimiento de mafias que compran y revenden estos productos a costos más altos y en zonas intrincadas de la isla, donde la Policía del Estado no llegue a decomisarlos. Incluso hasta médicos inescrupulosos están ligados a estas redes criminales.

Lo que no cambia es la ley de la oferta y la demanda. Eso funciona perfectamente en el mercado negro, tanto que a medida que aumenta la escasez los precios de las medicinas se van disparando. Algunos productos duplican, cuando no triplican, su precio anterior en el propio mercado informal. Por ejemplo, un blíster de 10 tabletas de la muy demandada duralgina (dipirona), un analgésico que en la red de farmacias tiene un precio de 40 centavos en moneda nacional y que hasta hace poco costaba 5 pesos (CUP) en el mercado negro, ahora se llega a cotizar en 10 (CUP).

Lo mismo sucede con los psicofármacos, también de alta demanda en un país donde el estrés y la depresión son una constante. El clorodiazepóxido, el diazepam, el alprazolam, entre otros, se han encarecido hasta ponerse fuera del alcance de aquellos que más los necesitan.

Y a pesar de todas estas problemáticas las autoridades han evitado profundizar en el tema. Simplemente se han limitado a decir que realizarán una mesa redonda para analizar un asunto “tan delicado”.

Por el momento, se mantiene la crisis, y según testimonios de algunos galenos que han preferido permanecer en el anonimato, en hospitales como el renombrado Hermanos Ameijeiras, enclavado en el municipio Centro Habana, pronto comenzarán a impartirse charlas y conferencias a los médicos sobre las bondades y ventajas de la medicina homeopática, lo cual indica que las carencias de medicamentos verdaderamente efectivos continuarán.


Redacción Cubanos Por el Mundo

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