En Cuba todo escasea. Y ante este problema que golpea a los cubanos desde hace casi 60 años, muchos se reinventan y deciden salir al paso fabricando lo que necesiten, tal es el caso de los cazadores, quienes de manera artesanal, fabrican sus propias municiones.
En talleres clandestinos, los cubanos fabrican con plomo hirviendo las balas y los señuelos que usan para atraer a sus presas.
Usan piezas de goma para presionar la pólvora y el balin de plomo. Los cartuchos son reciclados por lo que le pueden dar varios usos antes de que se revienten por completo.
El Ministerio del Interior prohibió la venta de cartuchos fuera de su jurisdicción, pero tampoco los garantiza.
Redacción Cubanos por el Mundo