Los líderes de la secta religiosa conocida “Comunidad Evangélica Jesús, la Verdad que Marca”, al parecer habían tenido un importante crecimiento de su patrimonio, lo que llamó poderosamente la atención de las autoridades quienes emprendieron una operación de seguimiento llamada “Canaan, la cosecha final” que les llevó menos de tres meses lograr su objetivo.
En dicha operación, realizada por el Ministerio de Trabajo de Brasil, se encontraron que 565 personas se encontraban trabajando en condición de esclavitud en las haciendas de los lideres religiosos.
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Según reseña 14yMedio, la secta se encargó de adoctrinarlos con el firme pensamiento de que estando metidos allí sólo disfrutando de comida y vivienda, estarían salvos del fin del mundo y que cualquiera que entrase a irrumpir el mecanismo de trabajo sería considerado “el demonio”.
Y así recibieron éstas 565 personas a los funcionarios, según relató el fiscal Marcelo Campos, que coordinó la operación:
En todas las operaciones de combate al trabajo esclavo, las víctimas, cuando llegan los fiscales y los policías, dicen que quieren ser liberados. Pero este caso no es común porque las personas fueron adoctrinadas y nos recibieron como si fuésemos el demonio.
Según los resultados de la investigación, los trabajadores fueron reclutados en Sao Paulo, luego eran convencidos de donar sus bienes a organizaciones del mismo grupo religioso para posteriormente llevárselos a las haciendas a convivir con otros reclutados.

En las haciendas los ponían a trabajar en el cultivo agrícola y en establecimientos como talleres mecánicos, puestos de gasolina, pastelerías, restaurantes y talleres de confecciones, todos de propiedad de los líderes de la secta.
Ellos creen que en estas haciendas están protegidos del fin del mundo, lo que hace más difícil la situación en la que están. Además de que les niegan los derechos laborales, son engañados. No quieren salir. Dicen que es una maravilla y el sueño de sus vidas” Agregó Campos.
Sanciones
Los propietarios de las haciendo y líderes de la secta religiosa fueron detenidos y acusados penalmente de diferentes delitos, pero los trabajadores no pueden ser obligados a salir de esa condición a menos que ellos voluntariamente lo quieran hacer.
Los fiscales informaron de que, así las personas engañadas no lo quieran, obligarán a los dueños de los establecimientos a pagarles retroactivamente todos los salarios y las garantías debidas desde que fueron reclutados.
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