El opositor Roberto Miguel Santana viajaba a bordo del Boeing 737 de Cubana de Aviación a mediados de abril pasado, desde La Habana a Holguín, cuando se llevó tremendo susto en un vuelo casi idéntico al siniestrado el pasado viernes en una de las pistas del aeropuerto capitalino.
El viaje, emprendido tras participar en la Cumbre de las Américas celebrada el 13 y 14 de abril en Lima, le hizo temer lo peor, minutos de terror que hicieron inolvidable cada detalle de aquel avión.
“Yo nunca había sentido tanto temor de un accidente como en ese viaje. Yo estoy acostumbrado a viajar en avión y a cómo es un despegue y un aterrizaje. Cuando íbamos descendiendo aquí en Holguín, la electricidad del avión le falló, iba descendiendo a demasiada velocidad. He estado en muchísimos aviones y ese se ve que era muy viejo”, dijo Santana a Martí Noticias.
Muy viejo
El pasajero agregó que la nave tenía deficiencia hasta en los baños, donde “todo temblaba” y que el poco performance de los aviones hacía más larga la travesía, como si se tratara de un transporte de tipo terrestre, que comparó a la de los camiones de transporte masivo.
El gobierno responsabiliza a la mexicana Global Air por el mantenimiento de la aeronave, la que se encontraba operando en Cubana bajo contrato de arrendamiento “hace menos de un mes”, dijeron las autoridades.
Sólo tres mujeres sobrevivieron tras el accidente registrado en una zona de cultivo aledaña al Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana, quienes ahora luchan por sus vidas en un hospital en La Habana, mientras que las autoridades forenses han logrado identificar a 33 de los más de 100 fallecidos.
Redacción Cubanos Por El Mundo