Una periodista oficialista que a juzgar por lo que escribe, no conoce de hambre y necesidad; asegura no concebir cómo los cubanos se las ingenian para resistir el calor y aglomerarse “contra viento y marea” en una cola para comprar alimentos.
La ignorancia peca de atrevida y muestra de ello es Graciela Guerrero Garay, una periodista oficialista que pasando por encima de la realidad de una nación entera, tiene la osadía de escribir: “No concibo cómo se las ingenian tantos cientos de personas para resistir el calor y aglomerarse ahí, contra viento y marea, como si el mundo o la vida dependieran de ese tumulto y lo que venden”.
Probablemente el mundo de Graciela no depende “de ese tumulto y lo que venden”, es posible que tapar la verdad con mentiras y servirle al régimen desde un medio subordinado, brinde ciertos beneficios que la mayoría ni en sueños pudieran obtener. Pero, querida Graciela, el mundo de los cubanos de a pie lamentablemente sí depende actualmente de ese “tumulto y lo que venden”; tomando en consideración que lo que expenden es básicamente nada y las cantidades controladas por el Estado, no alcanzan para suplir lo fundamental en cualquier hogar del planeta.

La periodista oficialista destaca sobre las colas: “Ahora la gente marca “paʹ lo que venga” y viene otra pregunta “inducida”: ¿colean por vicio o por necesidad?”, el solo planteamiento mental es descarado, escribirlo en un medio y publicarlo sobrepasa lo insólito. Resulta dantesco ignorar que Cuba lleva 60 años sumergida en la peor de las miserias, donde quienes han pagado los efectos directos de un régimen comunista han sido los cubanos de a pie que diariamente salen de sus casas a tratar de enfrentar una crisis que aparenta ser eterna.
Encima de las carencias y la lucha constante para obtener solo un poco de lo que se necesita para vivir, los cubanos tienen que lidiar también con la insensatez de alguno que otro periodista subordinado, que lejos de denunciar la realidad que enfrenta Cuba, se encarga en un patético artículo de opinión de juzgar a quienes sobrellevan la crisis.
Redacción Cubanos por el Mundo