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Una anécdota del pega tarros Polanco y una arrastrá por el suelo en Fama y Aplausos

Rogelio Polanco fue sorprendido por su esposa, con Rosa Miriam Elizalde
Una anécdota de las altas esferas del periodismo cubano. El día en que Rogelio Polanco fue sorprendido como un conejito montándole la guagua por detrás a Rosa Miriam Elizalde.
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Al Jefe del Departamento Ideológico en el Comité Central del Partido, su esposa lo sorprendió hace años, pegándole tarros.

Cuando hace unas horas escribía sobre Randy Alonso y mencionaba el edificio de Fama y Aplausos sito en Infanta y Manglar, donde el gobierno cubano le dio apartamento a una caterva de periodistas y deportistas de alto rango, recordé una anécdota sucedida en plena madrugada con el que es ahora el nuevo Jefe del Departamento Ideológico en el Comité Central del Partido, Rogelio Polanco Fuentes.

Polanco Fuentes, que la enciclopedia cubana ECUREd dice que es un “diplomático cubano, licenciado en Relaciones Políticas Internacionales representante de Cuba en la Unión Internacional de Estudiantes (UIE) y Jefe del Departamento de Relaciones Internaciones de la Unión de Jóvenes Comunistas,” y que además “se desempeñó como Director del periodido Juventud Rebelde, Embajador de Cuba en Venezuela y diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular,” es también un pichi dulce y deshonesto pegador de tarros, que un día fue sorprendido en la posición del perrito mientras le montaba la guagua por detrás a Rosa Miriam Elizalde.

Ese día, el nuevo Jefe del Departamento Ideológico en el Comité Central del Partido cogió in situ, par de perras galletas y ella, Rosa Miriam, fue arrastrada como un saco de papas, pero cogida por los pelos, de la mano de la esposa de Polanco, que los cogió clavaos en el apartamento de esta última en el edificio y montó en cólera de manera brutal la doña.

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Fue precisamente en su época de Director del Juventud Rebelde cuando sucedió esto que hoy les cuento, y que es tan verdad como que 2+2 son 4 y no me lo contó nadie, porque yo estaba allí ese día, en casa René Baños, el director de Vocal Samplin, conversando con él y con La Mumu, su esposa.

Par de galletas a Polanco y una arrastrá a Rosa Miriam

Cuando eso sucedió, Polanco era moderador y panelista ocasional en la Mesa Redonda, pero ejercía como Director del diario Juventud Rebelde. Rosa Miriam, era la Subdirectora.

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Ambos se quedaban en el diario, hasta tarde, haciendo los cierres informativos de las Mesas Redondas que, por esa época, no pocas veces, cuando iba el Fifo a hablar sobre el regreso del niño Elián, terminaba a las mil y quinientas. Como ambos, además, vivían en el mismo edificio, puerta con puerta, él en el 15-1 y ella en 15-2, regresaban juntos a casa

Rosa Miriam ya se había divorciado del ex presidente de la Unión de Periodistas de Cuba, UPEC, José Antonio Martín Pulido, alias El Bizco, a quien ella engañó con Bruno Rodríguez Parrilla, antecesor de Polanco en la dirección del Juventud.

También se había divorciado de García, el padre de su hija Alejandra, quien se aburrió al parecer de sus charlas comunistas y terminó en Brasil.

Pero bien, este chisme no importa tanto como el galletón a Polanco.

Cuentan que la esposa de Polanco, de quien no puedo decir su nombre porque esta vejez me mata y lo he olvidado, ya estaba sospechando de que Polanco y Rosa Miriam, repito, por esa época soltera, estaban “en algo”, y se puso a la tarea de cazarles la pelea.

Polanco y Rosa Miriam aprovechaban aquellas maratónicas jornadas de la Mesa Redonda y llegaban tarde a casa pero, en lugar de meterse él en su apartamento, y ella en el de ella, él se colaba en el de Rosa Miriam, hacían cuchi cuchi y luego él, solo tenía que abrir la puerta, salir y entrar en su casa.

En un día de esos, que coño se me hace imposible recordar el día, el mes y el año, la esposa de Polanco se tomó siete tazas de café bien amargo y esperó.

Cuentan los vecinos que los vio llegar, los dejó subir, y los veló que llegaran al piso; al apartamento de ella. Los dejó entrar, esperó un ratico y para allá fue ella, la Doña, decidida a sorprender in fraganti a Polanco y Rosa Miriam enganchados.

Quiso la casualidad que, como era tarde, y había confianza entre los vecinos, además de que el edificio tiene guardia de seguridad y cámara hasta en los pasillos, que Rosa Miriam, confiada, cometió el error de dejar la puerta abierta y cuando la esposa de Polanco cruzó el umbral del pasillo, ni siquiera tuvo que tocar.

Así te quería coger, cacho e´cabrón. Pam pam, y tú ven acá, perra , ¿a dónde tú vas?” agarró la esposa de Polanco a Rosa Miriam por los pelos.

Estaba yo conversando no sé de qué cosa con La Mumu cuando sentimos un portazo, abrimos la puerta y vimos a Polanco, que salió corriendo, con los ojos que se le querían botar para afuera, y detrás salió Rosa Miriam toda desgreñada, llorosa, y con la cara toda colorada, no sé si de la pena y la vergüenza, o si también ella cogió sus perros galletones.

El escándalo fue tal que se despertaron todos los vecinos del piso. La Mumu que ya estaba media dormida con la muela que yo estaba dando, su esposo, y amigo mío, y además Fernando Pérez y Gerardo Alfonso.

Recuerdo clarito clarito que cuando Rosa Miriam salió arrastrada por todo el pasillo del piso 15, Gerardo decía: “Mírala, si está blanca como una de mis sábanas”; y recuerdo también que Polanco, al ver a Fernando parado en el pasillo contemplando todo ese espectáculo entre gente de tanta alcurnia periodística, se inspiró y en una súplica lastimera le dijo a su esposa: “¡Te la entrego viva!”.

Finalmente todo se calmó. Polanco, en casa, le juró y perjuró a su esposa que eso había sido “un desliz”, esa única noche, pero esta no crean que le creyó. Dicen, eso sí no lo sé yo, que le dio más gaznatones, porque en algún momento de la noche se le oyó decir a él: “No me des más”.

Ella no estaba dispuesta a perdonarlo, pero al final lo perdonó con la condición de que se mudaran de allí, del Fama y Aplausos.

Polanco conversó la situación con “las altas esferas” y le dieron otro apartamento, en el edificio de 23 y E, donde mismo vive Randy, y aquel romance con Rosa Miriam terminó.

No sé si desde entonces, Polanco y su esposa fueron felices; o si lo son ahora. La que sí es muy feliz es Rosa Miriam, que todo sea bien para ella y no tiene culpa de nada pues era soltera y no era amiga de la mujer de Polanco, sino vecina.

Rosa Miriam ahora ha terminado de pareja del abogado José Pertierra, gracias a la labor chaperonil de Arleen Rodríguez Derivet. Al menos se alimenta mejor, comiendo a cada rato en el reservado de la paladar Habana Mediterráneo, donde el chef Luigi, mi amigo, le prepara suculentos platos italianos, que son de sus preferidos.

Written by Sergio Prado

Sergio Prado es Licenciado en Periodismo por la Universidad de La Habana. Nació en el año 1966 y ejerció importantes funciones dentro del periodismo en Cuba hasta que se marchó del país en el año 2004. Completó en España y México varios doctorados y maestrías.

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