El mercado La Arboleda, de la provincia Camagüey, vuelve a estar en el centro del debate y no precisamente para bien.
En días pasados este establecimiento mereció fuertes críticas en redes sociales, por la poca variedad y presencia de alimentos.
Aquel post de la emisora estatal Radio Cadena Agramonte le restringieron los comentarios en Facebook, pues una lluvia de críticas se ensañó con ellos.
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Ahora, otro medio oficialista de esa provincia, el periódico Adelante, le echa más tierra encima al mercado La Arboleda.
La sección “Catauro”, que escribe el experimentado periodista e investigador Eduardo Labrada, mostró una queja sobre La Arboleda.
El reportero ironizó al escribir que se trató de una “iniciativa”, pero criticó que muchas medidas “no sean bien pensadas o sus resultados dudosos”.
Resulta que la administradora ordenó hacer dos colas para las compras, una para el público general y otra para los trabajadores y allegados de la unidad.
Administradora del mercado La Arboleda dice que puede “obrar como le viniera en ganas”
Esto sucede en el Camagüey de la falta de agua, el Camagüey sangriento de los femicidios y asesinatos, el Camagüey de las caldosas colectivas y el Camagüey represivo.
Ocurre en el reparto Julio Antonio Mella, a ojos de dirigentes castristas y funcionarios ineficientes (valga la redundancia).
Consigna el texto que, la responsable “expuso que en definitiva ella era la administradora y como tal podía obrar como le viniera en ganas.”
Esto motivó que los vecinos del mercado La Arboleda hicieran protestas y reclamos, hasta “desahogarse” con el periódico estatal que se hizo eco de la “justa irritación” de los insatisfechos compradores.
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Llama la atención que, en el mismo país donde se hacen operativos contra coleros y revendedores, se crean estructuras anti-coleros y se fomenta la chivatería en los barrios, ocurran estas “iniciativas”.
A la verdad esto no sorprende, ni a los agramontinos, ni a los cubanos de otras provincias, es el reflejo de la Cuba decadente y miserable.
Sin variedad de productos y con dos colas para beneficiar a los socios de la administradora, así va el mercado La Arboleda, mientras el hambre se enseñorea en la suave comarca de pastores y sombreros.
Redacción Cubanos por el Mundo