Su nombre sor Marjana Lleshi, con 35 años de edad, es la monja protagonista de una fotografía que se convirtió en uno de los iconos del sismo que arrasó el centro de Italia, y cuya captura es autoría del fotógrafo de ANSA Massimo Percossi. Pasados dos días del fuerte terremoto que la tomó por sorpresa en una casa de Amatrice, la hermana afirma que pensó que había llegado su hora de morir.

Lleshi estaba dormida cuando ocurrió el terremoto. En la casona se encontraban otras seis monjas, cuidando a seis ancianas. Su orden, Siervas del Señor, dirige guarderías y casas de atención para ancianos.
Se despertó cubierta de polvo y sangrando. Al asegurarse de lo que había ocurrido, instantáneamente procuró solicitar ayuda a quien estuviera fuera de su habitación.
Se convenció que moriría entre los escombros y envió mensajes con su teléfono móvil a sus amigos para despedirse. Pero se negó a escribirles a sus familiares evitándoles un dolor muy fuerte. Grito clamando ayuda pero no recibió respuesta. Era una realidad, no podía salir.
Se escondió bajo la cama para buscar resguardarse de ser golpeada por las piedras que caían incesantemente del techo.
“Cuando comenzaba a perder toda esperanza de ser salvada, me resigné a ello y comencé a enviar mensajes a amigos diciendo que oraran por mí y que oraran por mi alma y les dije adiós para siempre'”, rememoró afuera de la sede de la orden en Ascoli Piceno.
“No podía enviar un mensaje como éste a mi familia porque temía que mi padre tuviera un colapso emocional y muriera escuchando algo como eso”.
Afortunadamente fue rescatada por un hombre que cuidaba a una de las ancianas residentes en la casa. Un “ángel”, lo describió ella.”En ese momento, escuché una voz que me llamaba: “Hermana Marjana, Hermana Marjana”’.
Él la sacó de entre los escombros. Con el suelo aún moviéndose, seguidamente se sentó sobre el asfalto, con pequeñas heridas en la cabeza y empezó a escribir mensajes en su celular para informarle a sus amigos y familia que estaba a salvo. Fue justo en ese momento que quedó inmortalizada en la imagen del fotógrafo de ANSA, llena de polvo y con sangre en su rostro.
Con información de clarin.com