
Según han informado fuentes de la Generalitat, la operación se inició en febrero de este año, cuando el subgrupo de patrimonio histórico del cuerpo policial tuvo conocimiento de que, desde Valencia, se estaba intentando vender a cubanos residentes en Miami varias copias de obras que se habían subastado en Sotheby’s, atribuidas a este pintor cubano.
Los investigadores aprovecharon la visita del heredero del artista a Madrid para cotejar la autoría de dos óleos y tres dibujos, que resultaron ser falsos, tras lo que se localizaron otras 13 obras, también falsificaciones.
Del total de 18 obras intervenidas, cinco fueron localizadas en Valencia y el resto en Bilbao, Granada, Madrid, Sevilla y Barcelona.
Las falsificaciones iban acompañadas de certificados de autenticidad firmados por un ciudadano cubano ya fallecido, que se daba a conocer como especialista restaurador y que cobraba más de 600 euros por cada certificado.
Las obras incautadas, la más cara con un valor de un millón de dólares, proceden de Cuba, y sus compradores eran, en su mayoría, españoles que habían viajado a este país, mientras que los investigados son tanto particulares como intermediarios que participaban en la compraventa.
Junto al grupo de patrimonio de la Policía de la Generalitat han participado las jefaturas
EFE




