“El alcohol no es la salida para que los muchachos se diviertan, pero en Cuba es lo que hay”, asegura una madre cubana mientras ve un grupo de jóvenes bebiendo ron y fumando en la calle.
“No hay un parque, no hay nada, hay que divertirse en el barrio. Hay que relajarse de vez en cuando. Lo que no hay es que fajarse, ni buscar problema con nadie, pero con algo se tienen que animar los muchachos”, justifica la señora que prefiere no decir su identidad.
Y es que sin opciones reales de divertirse sanamente y con un propósito confuso en sus vidas ante la falta de oportunidades de desarrollo personal, muchos jóvenes cubanos optan por la bebida como medio de esparcimiento, según reporte de Martí Noticias.
Problema
Así como una parte de la sociedad cubana lo justifica, el régimen acepta el alcoholismo como un problema. Recientemente el periódico oficial Venceremos calificó el alcoholismo como un problema social que gana más terreno con los jóvenes.
Sin embargo, se lo atribuye a factores que van desde lo cultural hasta los rituales de aceptación a determinado grupo social, dejando a un lado la proliferación de lugares donde se venden bebidas alcohólicas facilita la adquisición por parte de los jóvenes.
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Alba Rosa Correa, reparto sur hospital, aseguró que es lamentable ver niños de entre 10 y 12 años fumando y con una botellita de licor en el bolsillo.
Muchos saben que “no es bueno que la juventud agarre el camino de tomar alcohol”, pero aceptan la desviación social.

Eulalia benites Borges, reparto sur isleta, detalló que la mayoría de ellos lo que hacen tomando es poner a sufrir a la madre a la familia, porque cuando llega un aconsejo, “lo cogen por el mal”.
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Richard Nixon Matos, reparto norte, denunció que mucha responsabilidad tienen las autoridades cubanas en el aumento de la ingesta de bebidas alcohólicas por parte de los jóvenes.
“Ellos tienen miles de opciones donde conseguir alcohol. No hay más nada que alcohol. Cómo no van a estar tomando si por donde pasan lo que ven es que venden ron y cerveza”, fustigó Matos.
En Cuba como en todo lugar con pocas oportunidades de desarrollo, las leyes son violadas por quienes venden las botellas de alcohol y la familia enseñan con el ejemplo a los niños a tomar. La verdad es que es una responsabilidad compartida entre el Estado y la familia en la que ninguno quiere dar el difícil paso de la corrección por todo el trabajo que implica.
Redacción Cubanos por el Mundo