Saylí Navarro, hija del líder opositor Félix Navarro, reveló los detalles de la golpiza que represores de la prisión de Agüica le propinaron a su padre.
El testimonio de la también presa política llegó durante una llamada telefónica al activista Iván Hernández Carrillo, luego de ser trasladada desde la prisión de mujeres hasta el penal de Colón, Matanzas, para una visita familiar que no se producía desde hacía más de tres meses.
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🚨🚨 Maltrataron con violencia a un preso político y de conciencia de 72 años.
— FNCA (@vozdelafnca) April 17, 2026
🚨 Y también intentaron silenciar la denuncia de su hija desde la prisión.
📞 Desde Bellotex, en Matanzas, Saylí Navarro denunció por teléfono el maltrato sufrido por su padre, Félix Navarro, en la… pic.twitter.com/8rxfrxz4JK
Una requisa que se convirtió en paliza
Según el relato de Saylí Navarro, el altercado comenzó durante una requisa previa a la visita familiar, cuando el oficial Yoslen Pedroso Sotolongo, jefe de Orden Interior del penal, revisó las pertenencias del opositor de 72 años buscando impedir que sacara notas de la celda, y derivó en un enfrentamiento que Pedroso Sotolongo aprovechó para desatar la agresión.
Al término del encuentro con su familia, el oficial ordenó un segundo registro corporal y de los víveres que la esposa de Félix Navarro le entregó durante la visita, momento en que el enfrentamiento volvió a escalar mientras el opositor estaba desnudo, ya que las requisas a los reclusos se realizan sin ropa.
“Lo sacó sin camisa, con una chancleta y la otra no. Sin espejuelos, esposado las manos a la espalda haciéndole fuerte presión”, detalló Saylí Navarro durante la llamada, interrumpida en varias ocasiones por una oficial que intentó frenar el relato.

Arrastrado más de 100 metros
Pedroso Sotolongo arrastró a Félix Navarro esposado y semidesnudo por más de 100 metros hasta una celda de aislamiento en la zona conocida como “el Vivac”, propinándole golpes y una patada en el pie derecho en el trayecto, sin que nadie dentro del penal interviniera para detener la agresión.
El opositor permaneció confinado en esa celda durante cerca de dos horas, sin acceso a atención médica ni contacto con ningún familiar, en una práctica que organizaciones de derechos humanos describen como habitual en Agüica contra los reclusos que los esbirros del régimen consideran “conflictivos”.
Marcas en el rostro, muñecas y una tensión peligrosa para Félix Navarro
Las consecuencias físicas documentadas por la propia familia incluyen el rostro desgarrado en la mejilla derecha, marca de la mano del oficial al intentar silenciarlo por la fuerza, y lesiones visibles en las muñecas por la presión excesiva de las esposas durante el arrastre.
Posterior al incidente, Félix Navarro registró una tensión arterial de 160 con 80, cifra que adquiere mayor gravedad considerando que padece diabetes, problemas respiratorios severos y otras afecciones crónicas que se agravaron durante su reclusión en Agüica, donde la dictadura lo mantiene.

La esposa señala a la Seguridad del Estado como responsable
Sonia Álvarez, esposa de Félix Navarro y Dama de Blanco desde la Primavera Negra de 2003, identificó al jefe del penal, Emilio Cruz, y al agente Orlando Figueroa, de la Seguridad del Estado, como responsables institucionales de los abusos que Pedroso Sotolongo ejecuta de manera sistemática dentro de Agüica.
“Así que responsabilizo a la Seguridad del Estado principalmente de lo que le pase a Félix, porque ellos tienen conocimiento de quién es Yoslen Pedroso Sotolongo, que es un sanguinario y un abusador”, manifestó Álvarez la semana pasada, quien también denunció que el represor tiene un historial documentado de violencia contra otros reclusos, incluyendo casos con fracturas de costillas y heridas de hueso expuesto.
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Amnistía Internacional y el CTDC exigen su liberación
El Consejo para la Transición Democrática en Cuba calificó la agresión como una grave violación de derechos humanos contra una persona vulnerable encarcelada por razones políticas, responsabilizó a la Seguridad del Estado y a las autoridades del penal por cualquier consecuencia derivada, y exigió la liberación inmediata e incondicional de Félix Navarro ante el deterioro de su estado de salud.
Amnistía Internacional, que clasifica a Félix Navarro como preso de conciencia, se sumó al llamado exigiendo garantías urgentes para su integridad física y acceso inmediato a su familia, mientras la dictadura no ha respondido públicamente a ninguna de las denuncias presentadas, como suele suceder en estos casos.