Estados Unidos reforzó su presencia diplomática en Venezuela con la llegada a Caracas del nuevo encargado de negocios, John M. Barrett, quien aseguró que su misión será continuar la implementación del plan de tres fases diseñado por el presidente Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio tras la captura de Nicolás Maduro.
El funcionario arribó en un momento que Washington calificó como histórico para la relación bilateral y para el proceso de transición política venezolano. En sus primeras declaraciones, Barrett dejó claro que llega con instrucciones precisas desde la Casa Blanca y el Departamento de Estado.
“Estoy en tierra venezolana para seguir implementando el plan de tres fases del presidente Trump y del secretario Rubio, y ofrecer resultados para la gente de nuestros países. Es un honor representar a los Estados Unidos en este momento histórico”, expresó el diplomático en el perfil de la Embajada de Estados Unidos en Venezuela.
Un nuevo capítulo en Venezuela tras la salida de Maduro
La llegada del nuevo encargado de negocios ocurre después de la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, hecho que alteró completamente el panorama político venezolano y abrió una nueva etapa en las relaciones entre Caracas y Washington.
Desde entonces, la administración estadounidense impulsó una estrategia dividida en tres fases: estabilización institucional, recuperación económica y transición democrática con elecciones supervisadas.

Barrett sustituye a la diplomática Laura Dogu, quien encabezó la reapertura operativa de la embajada estadounidense en Caracas tras años de distanciamiento entre ambos países.

¿En qué consiste el plan?
Según reportes conocidos en Washington, la primera fase busca contener el colapso económico y garantizar gobernabilidad mínima. La segunda apunta a la recuperación productiva, incluyendo apertura energética e inversiones extranjeras. La tercera contempla un proceso electoral libre que cierre la era chavista y permita restaurar instituciones democráticas.
Para Estados Unidos, Barrett será pieza clave en la fase más delicada: convertir el cambio político en una transición estable.

Presión sobre el chavismo residual
Aunque Maduro ya no figura al frente del poder, sectores ligados al chavismo continúan presentes en estructuras estatales, militares y burocráticas. Por ello, el nuevo enviado llega también con la tarea de sostener presión diplomática y garantizar cumplimiento de compromisos asumidos por las autoridades interinas.
TE PUEDE INTERESAR: Arrestan a soldado de EE.UU. tras ganar apuesta con datos clasificados sobre la captura de Maduro
Washington considera que sin supervisión internacional y apoyo político firme, la transición podría frenarse o ser saboteada por remanentes del aparato chavista.
Señal regional de Trump y Rubio
El protagonismo de Trump y Rubio en el rediseño de la política hacia Venezuela también envía una señal al resto del continente, y es que la administración republicana apuesta por una línea dura contra regímenes autoritarios y por acelerar cambios en países marcados por el socialismo del siglo XXI.
Rubio, de origen cubanoamericano y crítico histórico del chavismo, ha sido una de las voces más firmes a favor del desmantelamiento del modelo instaurado por Hugo Chávez y continuado por Maduro.

Venezuela bajo observación
Con la llegada de Barrett, Caracas se convierte nuevamente en centro de intensa actividad diplomática. Estados Unidos busca influir directamente en el futuro político de Venezuela mientras amplios sectores ciudadanos esperan mejoras económicas, liberación institucional y elecciones reales.
El mensaje del nuevo encargado de negocios fue directo: no llega solo a observar, sino a ejecutar una hoja de ruta ya trazada por Washington tras ejecutar la Operación Resolución Absoluta el pasado 3 de enero.

LEE TAMBIÉN: Rick Scott arremete contra la demócrata Pramila Jayapal por idealizar el fallido sistema de salud cubano