“¿Cuándo seré libre?”: Luis Manuel Otero Alcántara rompe el silencio en el New York Times

Luis Manuel Otero Alcántara, figura central del Movimiento San Isidro y símbolo de la resistencia cultural en la isla, alzó su voz mediante una columna publicada en el diario estadounidense The New York Times.

Desde el encierro que sufre en la prisión de máxima seguridad de Guanajay, el activista cuestionó la legitimidad de un sistema que utiliza el encarcelamiento como herramienta de silenciamiento político.

La columna, titulada “Soy uno de los presos políticos de Cuba. ¿Cuándo seré libre?”, no es solo un grito personal, es un documento histórico que expone con nombre y apellido la brutalidad de un sistema que lleva décadas encerrando a quienes se atreven a pensar diferente.

En ese sentido, el preso político y activista cubano Luis Manuel Otero Alcántara desnudó la hipocresía de la dictadura que recientemente anunció la liberación de miles de reos, pero que excluyó deliberadamente a quienes, como él, cometieron el “delito” de disentir y soñar con una nación democrática.

Luis Manuel Otero denuncia su caso ante el mundo

El relato del artista no solo es un testimonio personal, sino una radiografía del miedo estructural que domina a la cúpula gobernante en La Habana. Luis Manuel Otero explicó con claridad el mecanismo de exclusión que aplicó la Embajada de Cuba en Washington al calificar como “gesto humanitario” una amnistía que deja fuera a los presos de conciencia. El texto subrayó que, bajo el eufemismo de delitos contra la autoridad, el régimen mantiene secuestrados a los líderes de opinión y defensores de derechos humanos, asegurando que el sistema político no forma parte de ninguna mesa de negociación con la comunidad internacional.

“Una foto con Luisma” es el nombre de la campaña internacional para exigir la liberación del artista cubano Otero Alcántara
Luis Manuel Otero Alcántara. Foto: Facebook

La detención de Luis Manuel Otero ocurrió en julio de 2021, en el marco de las históricas protestas que sacudieron los cimientos del castrismo. Desde aquel momento, el Estado cubano negó de forma sistemática la existencia de prisioneros políticos, una narrativa que el activista desmontó con su propia permanencia tras las rejas.

“Llevo casi cinco años encarcelado en Cuba. Fui detenido en julio de 2021, junto con cientos de otras personas cuyas manifestaciones, en su mayoría pacíficas, expresiones de disenso, críticas a funcionarios públicos y marchas callejeras han sido tratadas como delitos en Cuba. El gobierno cubano ha negado tener prisioneros políticos. Sin embargo, muchos de nosotros seguimos tras las rejas”, recordó el artista en su columna.

Luis Manuel Otero Alcántara, figura central del Movimiento San Isidro y símbolo de la resistencia cultural en la isla, alzó su voz mediante una columna publicada en el diario estadounidense The New York Times.
Foto: Captura

Dentro de los muros de Guanajay, el día a día transcurre entre la precariedad y la vigilancia. No obstante, Luis Manuel Otero mantuvo una postura de altura moral frente a sus captores inmediatos, al señalar que los guardias de la prisión no son los responsables directos de su situación actual. Para el fundador del Movimiento San Isidro, la culpa reside en un modelo político que describió como destructivo y disfuncional.

Esta distinción entre el individuo y la estructura resalta la madurez de un movimiento que no busca el odio personal, sino el cambio sistémico. El artista enfatizó que, tras el estallido social de 2021, el régimen endureció el marco legal con el nuevo Código Penal, herramienta diseñada para criminalizar incluso una simple publicación en redes sociales.

El preso al que el Estado castiga dos veces

Uno de los pasajes más contundentes de la columna expone algo que va más allá de la prisión en sí: la decisión deliberada del régimen de negarle a Luis Manuel Otero incluso las concesiones mínimas que sí reciben otros reclusos.

“Las concesiones que he visto otorgarse a muchos otros prisioneros, la posibilidad de libertad condicional, la reducción de penas, las visitas domiciliarias, me han sido negadas a mí. No sé cuántas huelgas de hambre he realizado para expresar mi ira, para demostrarle al Estado que no he sucumbido a los intentos de doblegar mi voluntad, para tratar de hacer que el mundo escuche”, precisó.

El activista interpreta ese trato diferenciado como una confesión involuntaria del régimen. “Esto me dice que el gobierno sigue temiendo a personas como yo, que no han tenido miedo de desafiar la autoridad del Estado”, agregó.

Es importante mencionar que el pasado 7 de abril, la Sala Penal del Tribunal Supremo de Cuba rechazó una apelación que buscaba su libertad. Esta decisión ratificó que la sanción contra Luis Manuel Otero se mantendrá vigente hasta el 9 de julio de 2026.

A pesar de que el artista presentó una conducta impecable durante su internamiento, los beneficios que se otorgan de forma rutinaria a presos comunes, como la libertad condicional o pases domiciliarios, le fueron negados sistemáticamente.

Cabe mencionar que Luis Manuel Otero fundó el Movimiento San Isidro en 2018, un colectivo que agrupa a artistas, intelectuales y periodistas que exigen libertades civiles en la isla.

En 2021, la revista Time lo incluyó en su lista de las 100 personas más influyentes del mundo. En 2025 recibió el Premio Václav Havel a la Disidencia Creativa. Y pese a todo ese reconocimiento internacional, el Tribunal Supremo de Cuba rechazó la apelación presentada en su favor y ratificó su condena.

Columna de Luis Manuel Otero Alcántara en el New York Times

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