El pastor Elier Muir Ávila alzó su voz para denunciar con firmeza que el sitio oficialista Razones de Cuba utilizó, sin autorización alguna, la imagen de su hijo, el adolescente Jonathan Muir, quien permanece recluido injustamente en la prisión de Canaleta, en Ciego de Ávila.
La publicación del medio castrista pretendió mostrar una realidad inexistente, presentando al joven en una actitud dócil y saludable, mientras la familia sostiene que su integridad física y mental se desmorona tras las rejas de un penal de alta peligrosidad.
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El conflicto estalló cuando el mencionado portal, conocido por ser un brazo ejecutor de la Seguridad del Estado para la desinformación, difundió una fotografía del menor frente a un teclado bajo el título “Aparece menor Jonathan Muir tocando el piano en acto cultural dentro del penal”.
En un tono que roza lo burlesco y lo cínico, el medio oficialista afirmó que “el piano no miente” y que la escena servía de prueba fehaciente de que el adolescente se encontraba “sano y salvo”. Sin embargo, lo que la propaganda intentó vender como un gesto de esparcimiento, la familia y activistas lo identificaron de inmediato como una puesta en escena diseñada para contrarrestar las fuertes críticas internacionales y las denuncias sobre el deterioro físico del joven de apenas 16 años.
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Padre de Jonathan Muir denuncia que utilizaron a su hijo
El pastor Muir Ávila, visiblemente afectado pero con la determinación que solo tiene un padre que lucha contra la injusticia, rechazó de forma categórica esta versión de los hechos.
A través de un audio, el líder religioso calificó la maniobra como un “crimen horrendo” cometido contra un joven que no posee antecedentes penales ni conductas sociales reprochables.
Según sus palabras, el régimen intentó fabricar un perfil denigrante de Jonathan Muir, tildándolo de vándalo y criminal para justificar su encierro y el proceso judicial arbitrario que enfrenta por haber salido a las calles a manifestar sus deseos de libertad.

La denuncia del padre reveló además un método de engaño perverso utilizado por las autoridades del penal de Canaleta. Muir Ávila aseguró que a su hijo lo coaccionaron y engañaron para que participara en dicha grabación y en las fotografías.
Según el testimonio, a Jonathan Muir le prometieron un día de visita familiar como “premio” si accedía a sentarse frente al piano. El pastor calificó esta promesa como una “gran mentira” y una “gran falacia”, señalando que los oficiales aprovecharon el anhelo del menor por ver a sus seres queridos para captar imágenes, videos e incluso registrar datos tan personales como su grupo sanguíneo con fines puramente propagandísticos.
Esta manipulación mediática ocurre apenas unos días después de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó medidas cautelares a favor de Jonathan Muir. El organismo internacional fue claro al señalar que el Estado cubano puso en riesgo la vida del menor desde su detención el pasado 16 de marzo tras las protestas en Morón.
La CIDH subrayó que el joven padece condiciones médicas serias, específicamente problemas dermatológicos y gastrointestinales, que no reciben el tratamiento adecuado dentro de la prisión. Por ello, la resolución del organismo calificó la situación de “gravedad y urgencia”, exigiendo al castrismo que garantice agua potable, alimentación digna y una evaluación médica inmediata.
La realidad que vive Jonathan Muir dista mucho de la “armonía” que intentó proyectar el sitio Razones de Cuba. Antes de su traslado a Canaleta, un centro penitenciario destinado a reclusos de alta peligrosidad y donde no debería estar un adolescente, el menor permaneció en calabozos infestados de chinches, durmiendo sobre colchones podridos y sin recibir la dieta requerida para sus dolencias. Para la familia y los organismos de derechos humanos, la exhibición del joven tocando el piano no fue más que un “estímulo” forzado para construir una narrativa pública que oculte las torturas blancas y la falta de debido proceso.
El periodista independiente José Raúl Gallego también se sumó a las voces de indignación, aclarando que esta no fue la acción aislada de un simpatizante del régimen, sino una estrategia centralizada de la Seguridad del Estado.
Gallego enfatizó que un menor como Jonathan Muir no tiene por qué estar tocando un piano en una cárcel de adultos, sino que debería estar en su hogar, estudiando y creciendo junto a su familia.
La permanencia del joven en prisión es una violación flagrante a la Convención sobre los Derechos del Niño, de la cual Cuba es signataria, pero que ignora sistemáticamente cuando se trata de castigar el disenso político.
Finalmente, el pastor Elier Muir Ávila hizo un llamado desesperado a la comunidad internacional, mencionando específicamente a la ONU y a UNICEF. Su petición fue clara: no permitan que se consuma esta injusticia.
El padre insistió en que Jonathan Muir necesita ser liberado de forma inmediata para recibir el tratamiento médico que el sistema penitenciario cubano le niega.