El periodista independiente Henry Constantin se encuentra recluido en la infame prisión de máxima seguridad Kilo 7, en Camagüey, consumándose otro aberrante episodio de represión por parte del dictatorial régimen castrista.
Tras permanecer privado de libertad en la siniestra instalación de la Seguridad del Estado en Villa María Luisa, el comunicador logró comunicarse telefónicamente el jueves a las 6:10 de la tarde con su pareja, Alejandra García.
Esta llamada de diez minutos sirvió para desmentir categóricamente la información falsa transmitida horas antes a su abogada, a quien los esbirros de la tiranía habían engañado asegurándole que el director de La Hora de Cuba había sido trasladado a otro recinto penitenciario.
Engaño deliberado y manipulación judicial
Esta vil maniobra de engaño confirma la crueldad sistemática con la que el régimen manipula los procedimientos judiciales para aplastar cualquier brote de disidencia.
Mientras la representación legal prepara de forma urgente una solicitud para revocar la prisión preventiva impuesta arbitrariamente, el régimen represivo sumó un nuevo atropello al postergar injustificadamente la audiencia de habeas corpus aprobada el pasado martes 22.
La cúpula totalitaria utiliza la mentira institucionalizada y la dilación procesal como métodos despiadados de tortura psicológica para pisotear los derechos elementales de las víctimas y vulnerar a sus familias.
Dignidad inquebrantable frente al terrorismo estatal
Pese a la ferocidad del terrorismo estatal, la postura del periodista independiente encarcelado refleja un coraje indestructible frente a la tiranía.
Durante un tenso encuentro de apenas veinte minutos concedido el miércoles, Henry Constantin logró ratificar su dignidad inquebrantable ante García con un mensaje contundente: “Estoy tranquilo y me mantengo firme”.
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Esta declaración representa una abrumadora derrota moral para el macabro aparato de inteligencia castrista, que fracasa rotundamente en su intento por quebrar la moral del comunicador.
El traslado forzoso a Kilo 7, presidio dominado por el hacinamiento y tratos degradantes, busca aterrorizar a la sociedad, pero tropieza con la entereza del prisionero.
Farsa jurídica y violación impune de la ley
El burdo pretexto legal esgrimido por el régimen despótico para mantener encerrado a Henry Constantin demuestra la ilegalidad manifiesta de sus acusaciones.
La tiranía investiga al comunicador por desobediencia tras no comparecer a una citación de la Dirección de Identificación, Inmigración y Extranjería.
Sin embargo, La Hora de Cuba desmontó esta farsa jurídica señalando que el artículo 72, inciso f, de la Ley del Proceso Penal estipula expresamente que la falta de comparecencia injustificada a una primera cita solo conlleva una sanción monetaria.
Al encarcelar arbitrariamente a Henry Constantin en lugar de aplicar una simple multa, la junta militar viola impunemente su propia legislación para consumar un secuestro de Estado.
Condena internacional ante la barbarie castrista
La brutal embestida de la cúpula comunista contra la libertad de prensa provocó una enérgica condena internacional.
La Sociedad Interamericana de Prensa denunció con vehemencia el atropello cometido contra Henry Constantin, quien ejerce la vicepresidencia regional para Cuba en la Comisión de Libertad de Prensa e Información de dicha entidad.
La persecución cruenta contra este líder periodístico confirma la faceta más despiadada de un sistema liberticida que echa mano a la violencia sistemática para censurar la verdad. La infamia cometida en Kilo 7 evidencia el pánico que causa la verdad en la dictadura.
Es importante subrayar que, a lo largo de los años, Constantin ha sido brutalmente perseguido por el régimen castrista debido a su labor periodística. No obstante, eso no ha logrado que el comunicador cese en sus funciones de contar la aterradora verdad sobre la realidad que deben sufrir tanto los habitantes de Camagüey como el resto de los cubanos en el día a día.




