En el círculo estrecho y cercano de Díaz-Canel, a El Necio no lo quieren ver ni de cerca. Ha hablado mal de casi todo el mundo. Se ha burlado de Lis Cuesta y le tiene tirria a Leticia Martínez Hernández.
El graduado de Periodismo Pedro J. Velázquez, alias “El Necio”, continúa haciendo méritos para caerle mal a la gente que pica el cake y reparte el bacalao, creyéndose que, con sus escuálidos 239 mil seguidores en Facebook, es una voz importante a tener en cuenta dentro de Cuba cada vez que se habla o negocia su destino.
En días pasados lo vivió en carne propia, cuando en su jeta le cerraron la puerta que le daba acceso a una conferencia de prensa en el Comité Central del Partido con el mandatario Díaz-Canel. Para no hacerlo sentirse mal, la jefa de Comunicación de “Limonardo” le dijo que él no trabajaba para ningún medio y que el acceso era para periodistas escogidos —y emplantillados— en algún medio o jefes de agencia; y él no cumplía ese requisito.
Entre el “tú sabes bien quién soy yo”, el “¿tú no sabes cuántos seguidores tengo?” y el “¿tú no sabes que yo tiro directo para Telesur?” discurrió el debate entre El Necio y “La Bandera”, que, fiel a Martí, le dijo: “No puedes entrar”. Así, cabizbajo, El Necio se marchó del lugar, no sin antes hacer un par de llamadas telefónicas a ver si alguien presionaba y le daban un chance, pero…
“Abelardo”, uno de los que sigue su caso con atención desde que comenzó a interesar su presencia en redes como punta de lanza y peón de batalla digital, dijo a Cubanos por el Mundo que a El Necio le pasó como a la rana del cuento: aquella que se infló tanto que explotó.
Resulta —dice— que desde hace ya cerca de tres años comenzó a “chocar” en las redes tan a lo salvaje que, para evitar un altercado mayor a nivel nacional, decidieron premiarlo con un paseo latinoamericano “por sus propios medios”. La medida —alejarlo del circuito nacional— contaba con la aprobación del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, el mismo departamento al que luego llegaron ciertos audios y mensajes en los que el muchacho cuestionaba —desde el extranjero— lo mal que se estaban haciendo las cosas en la isla en materia comunicacional sobre todo.
Según “Abelardo”, allí a nadie le importaba que el muchacho metiera a cada rato la pata en Twitter —o X, llámelo usted como desee—, pero cuando definió a Lis como “ridícula”, “chea”, “jarra de limonada de su marido”, “gorda”;… que “no debería tener redes sociales pues deja mal parado a Díaz-Canel”, al que llama “incompetente”como comunicador, las cosas comenzaron a verse de otro modo.
A Lis no solo le llegó “el cuento”, sino que además le hicieron escuchar los audios y ver las capturas de pantalla de una conversación entre El Necio y una tal “Mónica”, que habría sido presuntamente quien le mandó aquello a una amiga, esta a un amigo y este amigo a… vaya, como el cuento del gallo Perico. De tanto pasarse de mano en mano, terminó todo eso en las manos correctas. ¿Qué había ahí? Bueno, cuestionamientos sobre “cómo viste” y el valor de lo que llevaba encima La Machi: relojes, celular, gafas, ropa, zapatos, carteras…
Alega “Abelardo” que, además, cuentan con una grabación del pi al pa de una conversación que en México tuvo El Necio, en una mesa donde había “gente de la Embajada o cercana a ellos”, en la que se las dio de “reformista” y “estudioso”, promoviendo medidas de un tipo u otro y… como el refrán: tanto dio el cántaro a la fuente… “Alguien” aprovechó la disertación para preguntarle cuatro cosas y en todas quedó recogida su opinión.
Las propuestas eran del tipo “comunicacional”, señala “Abelardo”, pero cuestionaban cómo se le hablaba al pueblo. Especialmente cómo se le hablaba tarde. También, agregan, en medio de todas ellas arremetió contra todo el mundo, echándole la culpa especialmente a Leticia Martínez Hernández, a la que muy particularmente le tiene tirria. Según “Abelardo”, El Necio en algún momento en Cuba se mostró ofendidísimo al no resultar escogido en el grupo de periodistas presidenciales y “también tenemos constancia de él arremetiendo contra ella, Angélica Paredes y Alina Perera Robio en otro momento”. “Abelardo” asegura que habría llegado a decir que “el equipo necesita un balance” tras la salida de Boris Fuentes y que ese puesto era para Oliver Zamora o Abdiel Bermúdez; o sea, una figura masculina. ¡Vaya! Por lo menos no se propuso a sí mismo.
“Ya lo tienen marcado, como a las ovejitas. Lo están cazando y no lo quieren ver ni en pintura”, concluyó “Abelardo” su explicación sobre el caso de nuestro odiado influencer.