El régimen cubano trasladó, una vez más, al periodista independiente y activista cubano Ángel Cuza Alfonso a las mazmorras del Combinado del Este, evidenciando así el recrudecimiento de la cacería política contra las voces que exigen libertad en la isla.
La dictadura, en su afán por asfixiar cualquier atisbo de disidencia, envió a este valiente opositor a un penal de máximo rigor tras mantenerlo en un periplo de incertidumbre y violencia que comenzó con su detención arbitraria a finales del mes pasado.
La ruta del hostigamiento y los traslados arbitrarios
Según un reporte detallado de Martí Noticias, el activista cubano Ángel Cuza sufrió movimientos erráticos entre centros de detención antes de su llegada al centro de tortura psicológica y física de La Habana. Este traslado no es un procedimiento administrativo común, sino una táctica de desgaste diseñada por la policía política para quebrar la voluntad de quienes no se arrodillan ante el Partido Comunista.
Ana Castillo, madre de la hija del opositor, relató el calvario que vivió para intentar localizarlo. El sistema represivo funcionó con su habitual opacidad. Inicialmente, el activista cubano Ángel Cuza estuvo en el centro de clasificación conocido como el VIVAC. Castillo recibió información contradictoria y llamadas a deshoras que evidencian el control absoluto del régimen sobre la comunicación de los presos políticos.

Ella intentó verlo en Valle Grande, pero al llegar a esa prisión, los carceleros le informaron que ya lo habían movido hacia el Combinado del Este, confirmando el destino final de quien no cometió ningún delito.
Violencia policial contra el activista cubano Ángel Cuza
La detención del activista cubano Ángel Cuza se produjo con una saña desmedida el pasado 30 de abril en el municipio capitalino de Playa. Esbirros vestidos de civil, que actúan como bandas paramilitares bajo la sombra de la Seguridad del Estado, interceptaron al periodista frente a su propia vivienda. No hubo respeto por la infancia ni por la integridad humana. Los agentes utilizaron la fuerza bruta sin importarles que la hija pequeña de Cuza presenciara el secuestro.
Castillo describió que el operativo fue una emboscada violenta. El activista cubano Ángel Cuza hablaba con su niña cuando lo forzaron a entrar en un vehículo particular gris. La testigo afirmó con dolor cómo los represores ignoraron los gritos de auxilio de la menor.
“A ellos no les importó nada, le dieron golpes, lo cogieron por el cuello, le rompieron los espejuelos y se lo llevaron”, declaró Castillo para denunciar la bajeza moral de quienes sostienen el poder en Cuba. Esta agresión física dejó marcas claras en el opositor antes de que lo lanzaran a una celda.
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El miedo del régimen ante las fechas simbólicas
El momento del arresto no fue casualidad. La dictadura activa su maquinaria de terror en los días previos al 1 de mayo, una fecha donde el aparato castrista despliega su vigilancia máxima para evitar que el descontento social estalle en las calles.
Al encarcelar al activista cubano Ángel Cuza, el régimen eliminó preventivamente a un observador crítico que siempre denunció la miseria y el control social imperante bajo el puño de la cúpula.
Esta no es la primera vez que el ciminal sistema judicial arremete contra él. La hoja de servicios a la causa de la libertad de Cuza incluye detenciones previas y procesos fabricados. Apenas en enero de este año abandonó la prisión de Guanajay tras cumplir seis meses de encierro bajo cargos absurdos de posesión de armas y explosivos, una acusación recurrente que la tiranía utiliza para criminalizar la protesta pacífica.
Un historial de resistencia contra la tiranía
La historia de resistencia de este comunicador se remonta también a la icónica Protesta de la calle Obispo en 2021. En aquel entonces, el activista cubano Ángel Cuza pasó ocho meses tras las rejas por el simple hecho de manifestarse solidariamente en La Habana Vieja.
Su reincidencia en la lucha por los derechos humanos lo convirtió en un objetivo prioritario para los esbirros del régimen, quienes hoy lo mantienen bajo condiciones de máximo rigor, aislándolo del mundo exterior.
El traslado al Combinado del Este representa una amenaza directa a su vida y seguridad. En esos pasillos domina la impunidad y el maltrato sistemático contra los prisioneros de conciencia. El mundo debe poner los ojos sobre el destino de este activista cubano Ángel Cuza, cuya única arma es la palabra y cuyo único crimen es amar la idea de una Cuba libre de cadenas castristas.