Una fotografía publicada en las redes sociales, encendió las alarmas sobre la grave situación del suministro de agua en Camagüey.
La imagen muestra un líquido de color marrón y con apariencia fangosa saliendo directamente del grifo de una vivienda, lo que pone en evidencia el deterioro del sistema de acueductos en la región.
“Mírala bien. No es el río. No es una zanja. No es agua de lluvia recogida en un cubo. Es el agua que sale del tubo. La del acueducto”, escribió el periodista independiente José Luis Tan Estrada en su perfil de Facebook.
Tan enfatizó que este líquido es el mismo con el que “una madre lava los platos donde come su hijo” y con el que “alguien intenta bañarse después de un día de trabajo”. En su publicación, el comunicador lanzó preguntas directas al régimen de la isla: “¿Dónde están las inversiones millonarias que anunciaron para el acueducto de Camagüey? ¿Dónde están los proyectos de rehabilitación de redes hidráulicas? ¿Dónde están los funcionarios que firmaron esos planes y cobraron ese presupuesto?”
Reacciones ciudadanas ante la crisis
La publicación generó una ola de testimonios de residentes que confirmaron la gravedad de la situación.
La cubana María Padilla relató que, a pesar de filtrar el agua mediante cisterna y tanque elevado con turbina, “hace unos días lo que salió por las llaves fue fango puro”.
Ada Ivis recordó el dicho popular que aseguraba que quien tomaba agua de Camagüey “ahí se quedaba”, lamentando que ni siquiera eso sea posible en la actualidad. “Es increíble cómo todo se acaba, hasta las creencias populares, ya no hay agua para las tinajas de Camagüey”, expresó.
Desde Holguín, una cubana señaló que el problema no es exclusivo del territorio agramontino: “El tanque de mi casa se quedó totalmente con la marca del fango… horrible y maldita vida del cubano de a pie”. Otras voces calificaron el líquido como “agua de pantano” y expresaron su alarma por el riesgo sanitario que representa.
La crisis hídrica en Camagüey tiene antecedentes documentados. En noviembre pasado se conoció que el reparto Modelo llevaba sin agua estable desde 2019, a pesar de que Arabia Saudita aprobó un crédito de 50 millones de pesos en 2023 para rehabilitar más de 24 kilómetros de colectores. Dicho acueducto funcionó apenas unos días.
Actualmente, el 87 por ciento del sistema de abasto de agua en Cuba depende del Sistema Electroenergético Nacional, que ha sufrido seis apagones totales en el último año y medio. Sin electricidad, las bombas no funcionan y las plantas potabilizadoras no pueden clorar el agua.
En Matanzas, más de 300 mil personas carecen de estabilidad en el suministro, mientras que en Santiago de Cuba, la planta potabilizadora de Quintero distribuye agua sin clorar durante los cortes eléctricos. En agosto pasado, vecinos de Sancti Spíritus reportaron haber recibido agua con larvas, gusarapos y caracoles.
El antecedente más grave ocurrió en 2024 en Cienfuegos, donde un brote de hepatitis A infectó a más de 5 mil personas debido a la contaminación del agua potable con aguas residuales. Por primera vez en su historia, Cuba realiza pruebas nacionales de detección de E. coli en hogares a través de una encuesta con apoyo de UNICEF, lo que evidencia el reconocimiento implícito de la magnitud de un problema negado durante décadas.
Mientras las autoridades no ofrecen soluciones efectivas, los ciudadanos recurren a métodos improvisados para obtener agua, lo que aumenta el riesgo de enfermedades como dengue y chikungunya. La frustración crece en una población que exige respuestas ante una crisis que compromete su salud y dignidad.
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