Las conversaciones directas entre Estados Unidos e Irán concluyeron este sábado sin un pacto, tras 21 horas de maratón diplomático en la capital paquistaní.
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, lanzó una advertencia contundente, diciendo que el revés golpea con mucha más fuerza a Teherán que a Washington.
“La mala noticia es que no hemos llegado a un acuerdo. Y creo que eso es una mala noticia para Irán mucho más que para Estados Unidos”, declaró Vance en rueda de prensa antes de abandonar Pakistán. El funcionario subrayó que su delegación expuso con claridad sus líneas rojas y los puntos de posible cesión, pero la contraparte iraní decidió no aceptar los términos planteados.

El principal escollo fue, una vez más, el programa nuclear persa. Vance exigió un compromiso “firme, verificable y duradero” que garantice que la República Islámica no desarrolle un arma atómica en el futuro. “¿Vemos una voluntad fundamental de los iraníes de no fabricar una bomba nuclear, no solo ahora ni en dos años, sino a largo plazo? Aún no lo hemos visto”, sentenció.
Las conversaciones en Islamabad representaron el primer encuentro de alto nivel entre ambas naciones desde la Revolución Islámica de 1979. El diálogo se produjo apenas días después del alto el fuego del 7 de abril, que puso fin a 38 días de la Operación Epic Fury, la ofensiva militar conjunta lanzada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero contra Irán.
La delegación estadounidense estuvo encabezada por Vance, acompañado del enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump. Del lado iraní participaron el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, y el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi. Ghalibaf llegó con escepticismo declarado: “Tenemos buenas intenciones pero no confiamos. Nuestra experiencia negociando con los estadounidenses siempre ha terminado en fracasos y promesas rotas”.
Irán presentó un plan de diez puntos que reconocía no fabricar armas nucleares, pero reclamaba el derecho a enriquecer uranio y exigía compensaciones de guerra. Estados Unidos respondió con una propuesta de 15 puntos que demandaba el desmantelamiento nuclear completo y el fin del enriquecimiento. Los ataques israelíes continuados en Líbano añadieron tensión adicional al ambiente negociador.
Pakistán actuó como mediador neutral. Vance agradeció al primer ministro Shehbaz Sharif y al general Asim Munir por su papel como “anfitriones increíbles” durante el proceso.
El fracaso del diálogo agrava la ya crítica situación iraní. La Operación Epic Fury destruyó más de 5.000 objetivos militares, degradó el 90% de la capacidad misilística y el 95% de los drones del país persa, y causó la muerte del líder supremo Alí Jamenei el 1 de marzo. El saldo total del conflicto asciende a casi 3.400 muertos en Irán, más de 2.000 en Líbano, 23 en Israel y 13 militares estadounidenses.
Desde la Casa Blanca, el presidente Trump resumió la postura de su gobierno: “Sin arma nuclear. Eso es el 99% del asunto. Ganamos sin importar lo que pase”. Para Vance, la falta de entendimiento deja a Irán sin las compensaciones económicas que buscaba y en una posición mucho más vulnerable, mientras Estados Unidos ya ha consolidado su superioridad militar en la región.
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