Una nueva alerta de seguridad enciende las alarmas entre los habitantes de La Habana, donde la pasividad de las autoridades castristas ha permitido la consolidación de una red delictiva que opera con un método de engaño sumamente peligroso en las horas de mayor oscuridad.
La denuncia sobre este creciente peligro fue expuesta por el comunicador Niover Licea en su espacio digital “Nio reportando un crimen“, advirtiendo también sobre el silencio cómplice y la inoperancia de los organismos represivos del régimen, que ignoran por completo los llamados de auxilio
En esta ocasión, el entramado criminal se vale de señuelos femeninos, incluyendo a posibles menores de edad, para captar a sus objetivos con falsas promesas de servicios o compañía, conduciéndolos hábilmente hacia una trampa mortal donde un grupo de hombres ocultos emerge para despojarlos de motocicletas, dinero y cualquier objeto de valor mediante la intimidación y la violencia.
De hecho, un testimonio directo de una de las personas que logró evadir el asalto junto a su hermano confirma la presentación de una denuncia formal ante la policía de La Habana, la cual no generó ninguna acción investigativa, demostrando una vez más que la seguridad de la gente no es prioridad para la dictadura.
Trascendió que este grupo ha centrado sus operaciones en las franjas limítrofes entre El Vedado y Centro Habana, seleccionando estratégicamente sectores con poca iluminación y vías de escape rápidas como callejones o solares abandonados, lo cual les facilita perpetrar los robos y desaparecer sin dejar rastro alguno.
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Por consiguiente, la población se ve forzada a adoptar medidas de autoprotección frente a un régimen que abandona sus responsabilidades fundamentales, pues mientras los ciudadanos viven aterrorizados por criminales que actúan con impunidad, la cúpula castrista destina todos sus recursos a la persecución y el hostigamiento de voces inocentes.
Redacción de Cubanos por el Mundo