Anciano cubano desafía al castrismo tras multa abusiva: “Que vengan a meterme preso con 81 años”

Un anciano cubano de 81 años se convirtió en símbolo de resistencia cívica dentro de la isla tras denunciar públicamente los abusos del régimen castrista luego de recibir una multa de 21 mil pesos por intentar sobrevivir con un pequeño negocio de cafetería en el municipio de Mayarí en Holguín.

Se trata de Manuel Herrera Acosta, quien publicó en Facebook un fuerte mensaje donde expone la persecución burocrática y económica que sufren miles de trabajadores por cuenta propia en Cuba, obligados a emprender informalmente porque las pensiones estatales resultan insuficientes para vivir.

En su denuncia, el anciano cubano explicó que tras 48 años de trabajo continuo no logra sostenerse con la jubilación que le paga el Estado comunista. Por eso se vio obligado a abrir un pequeño punto de venta para generar ingresos adicionales.

“Tengo 81 años y tuve que montar un punto de venta pequeño, de cafetería, porque no puedo mantenerme con la miseria de chequera que me pagan tras 48 años trabajando ininterrumpidamente. No tengo todavía derecho a descansar”, indicó el cubano jubilado.

Lejos de recibir apoyo del régimen, asegura que inspectores estatales aparecieron para sancionarlo con una multa total de 21 mil pesos por vender fosforeras y pequeños tubos de pegamento, productos para los que dice haber solicitado permiso sin obtener respuesta durante más de un año.

“SE APARECIERON LOS INSPECTORES y pusieron en total 21 mil pesos de multa por vender fosforeras y tubitos pequeños de pegamento”, dijo en el post.

El caso de este anciano cubano refleja una realidad extendida en la isla: el régimen obliga a miles de jubilados y trabajadores a buscar alternativas informales para sobrevivir, pero luego los somete a inspecciones, multas, decomisos y trabas administrativas.

Mientras la propaganda oficial habla de “actualización económica”, en la práctica el cuentapropista cubano opera bajo acoso constante, escasez de suministros, impuestos elevados y permisos demorados por una burocracia asfixiante.

Herrera Acosta cuestionó además que el aparato estatal concentre energías en castigar pequeños negocios mientras se multiplican problemas mucho más graves en el país.

“En este país hay demasiados problemas de verdad (basureros en las calles, baches que no dejan transitar, escasez de combustible, apagones de 22 horas, dinero trancado en las tarjetas, etc) para venir con un ejército de inspectores a destruir un negocio pequeño por una fosforera”, indicó el anciano cubano en su publicación.

“Que vengan a meterme preso”: anciano cubano desafía al régimen

Lejos de amedrentarse, el anciano cubano lanzó un desafío directo a las autoridades locales y dejó claro que no piensa pagar la sanción.

Un anciano cubano de 81 años se convirtió en símbolo de resistencia cívica dentro de la isla tras denunciar públicamente los abusos del régimen castrista luego de recibir una multa de 21 mil pesos por intentar sobrevivir con un pequeño negocio de cafetería en el municipio de Mayarí.
Foto: Captura de Facebook

“LE INFORMO AL GOBIERNO DE MAYARI que no pienso pagar ni un peso de esa multa, que se multiplique, que vengan a meterme preso con 81 años, y que vengan a quitarme los permisos del negocio, para que me muera de hambre con la miserable pensión de jubilado”, afirmó.

La declaración ha generado solidaridad en redes sociales, donde numerosos usuarios ven en Manuel Herrera Acosta el rostro de una generación que trabajó toda su vida y terminó condenada a la pobreza bajo el sistema comunista.

En Cuba, miles de pensionados reciben ingresos estatales que no alcanzan para cubrir alimentación, medicinas y servicios básicos. Muchos ancianos dependen de remesas familiares, reventa informal o pequeños emprendimientos domésticos para subsistir.

Sin embargo, cuando intentan salir adelante por cuenta propia, suelen enfrentar inspecciones arbitrarias, amenazas y multas que pueden equivaler a varios meses o años de pensión.

El anciano cubano también cargó contra funcionarios locales a quienes acusa de indiferencia y abuso de poder. Sobre uno de ellos escribió que “solo desea multar y multar, es su especialidad.”

El caso de Manuel Herrera Acosta expone una contradicción central del castrismo: después de décadas prometiendo justicia social, obliga a un hombre de 81 años a seguir trabajando para no pasar hambre, y luego lo castiga por intentarlo.

Su protesta pública también demuestra que el miedo se erosiona dentro de la isla. Cada vez más cubanos denuncian en voz alta la corrupción, la arbitrariedad y la ruina provocadas por el sistema.

Anciano cubano
Anciano cubano abandonado, la realidad de muchos en la isla comunista. Foto: Facebook

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