Los ancianos cubanos son unos de los más afectados ante la crisis económica en la isla, ya que algunos de ellos solo perciben lo que ganan de su pensión que es una cantidad inalcanzable ante la inflación.
Las personas de la tercera edad en Cuba tienen que ingeniárselas para sobrevivir y muchos de ellos no tienen cerca a sus familiares que los puedan ayudar.
En un reporte del medio independiente Diario de Cuba, algunos ancianos explicaron que ahora pasan hambre y necesidades.
“Yo nunca pasé hambre en mi vida como ahora”, dijo una cubana de 74 años, quien se jubiló por enfermedad hace nueve años.
La antillana solo gana 1525 pesos al mes porque recibe el pago más bajo de pensión, con lo que no le alcanza comprar alimentos ni para una semana.
“Recuerdo que, cuando yo era niña, antes de la Revolución, mi abuela Aurelia me mandaba a la bodega de la esquina. Me decía ‘compra un kilo de arroz, un kilo de carne de res y un kilo de vianda’, y comíamos”, dijo.
La anciana cubana dejó claro que vive con hambre, porque lo que puede comprar, no sacia su necesidad de alimentación.
“Éramos pobres, pero no pasé hambre. Hoy, con la pensión, apenas compro los mandados, no puedo ni pensar en comprar pollo o aceite en las MIPYMES, me acuesto con hambre y me levanto igual, ni un café me puedo tomar. Este gobierno está acabando con el pueblo”, agregó.
La cubana manifestó que en la isla no hay ni oportunidades de trabajar, porque lo que pueden hacer los ancianos, está limitado por la escasez de alimentos para vender algún dulce preparado, así como la falta de agua y de electricidad.

Por su parte, un señor de 82 años, jubilado del sector transporte, se ve en la necesidad de vender cigarros para poder sostener a su esposa y su hijo.
“Nunca pensé que este país se iba a poner así. “Yo era rastrero y nunca nos faltó nada. Pero lo de los precios de la comida ahora es una falta de respeto. Hay que comprar la comida a diario porque la cuenta no da y es lo que aparezca (…) Así estamos, el pueblo pasando hambre y los dirigentes engordando y viajando ‘por el bien del pueblo’. Ya lo que tienen que hacer es entregarse, este sistema no funciona”, manifestó.
La preocupación en común para los ancianos cubanos es la forma de alimentarse, algunos solo cuentan con la pensión, otros a pesar de su elevada edad, salen a las calles a vender cosas para poder subsistir, y otros permanecen en las calles pidiendo limosna o buscando entre la basura algo para comer.
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Redacción Cubanos por el Mundo