Tomado de La Estrella
La secretaria de Comercio de Estados Unidos, Penny Pritzker, terminó su visita técnica de dos días a La Habana, y si algo pudo constatar es que las regulaciones anunciadas el 18 de septiembre por su despacho y el del Tesoro de Estados Unidos para relajar el bloqueo a Cuba son insuficientes.
“Estoy aquí porque los gobiernos de Cuba y EEUU tenemos que formalizar las relaciones, comenzar a aprender los unos de los otros, y avanzar en el desmontaje de las miles de restricciones vigentes impuestas por el embargo, pues el hecho real es que todavía existe mucho desconocimiento de la economía cubana para poder entenderla a cabalidad”, confesó a los periodistas.
Sin embargo, la funcionaria no mostró prenda alguna sobre la reiterada demanda de sus anfitriones de que el presidente Barack Obama haga un uso más decidido de las prerrogativas que tiene para desmontar el bloqueo. En forma genérica ella dijo que su gobierno está interesado en cambios a reglamentos anteriores de comercio, relajar las restricciones de viajes, mejorar la seguridad de las personas que viven en Estados Unidos que visiten la Isla y fomentar más oportunidades de negocios entre compañías de EEUU y Cuba. Por supuesto que se trata de un mensaje positivo y así ha sido valorado en La Habana, aun cuando públicamente no llena las expectativas creadas.
Y aunque la prensa en Miami ha formado gran alboroto por su visita y las nuevas regulaciones que entraron en vigor el 21 de septiembre, estas son muy limitadas en su alcance y es lo que le han explicado ministros y expertos con los que Pritzker se entrevistó en La Habana.

Esas revisiones adicionales a los cambios de los Reglamentos de Control de Activos Cubanos no alteran lo más mínimo las bases del bloqueo que son los grandes obstáculos para la normalización de relaciones entre ambos países, y La Habana los interpreta como la ratificación del interés de afianzar los mecanismos de influencia de Washington sobre la sociedad cubana, lo cual sería un imposible político.
La Secretaria de Comercio admitió que fue a Cuba a evaluar la influencia de esas nuevas provisiones las cuales fueron diseñadas para “apoyar al sector privado emergente en Cuba y colocarnos más cerca de alcanzar las metas históricas de política exterior del presidente Obama e impulsar las reformas económicas en la isla”, como había revelado unos días antes de iniciar su visita.
Esa admisión, que en la óptica cubana explica por sí misma el limitado ámbito de las medidas que ella monitoreó, no fue pasada por alto por sus interlocutores quienes insistieron en que el obstáculo principal para la normalización de relaciones es el bloqueo y poco se ha hecho para desmontarlo.
Por ejemplo, las disposiciones autorizan la transportación marítima de pasajeros entre ambos países pero bajo la condición de que estén dentro de las 12 categorías aprobadas en enero y con la prohibición de hacer escalas en terceros países, y lo único novedoso es que los clasificados pueden viajar acompañados por sus familiares, sin limitación específica de cantidad de personas.
Hay otros beneficios menores para esas personas que nada tienen que ver con lo sustantivo del bloqueo como abrir cuentas bancarias provisionales, o permisos a entidades específicas para incluso abrir oficinas y almacenes comerciales en la Isla.
Por demás, sigue la desigualdad de condiciones y reciprocidad pues Cuba no puede hacer lo mismo en Estados Unidos, se mantienen intocables los principales obstáculos para el desarrollo de los vínculos en el comercio, no se autoriza la concesión de créditos por lo cual hay que seguir pagando en efectivo y por adelantado lo que se le compre a empresas norteamericanas, lo cual afecta el proceso hacia la normalización de relaciones.
Los anfitriones dijeron a Pritzker que para implementar nuevos mecanismos de comercio es necesario autorizar el uso del dólar estadounidense en las transacciones internacionales de la isla, posibilitar a entidades cubanas abrir cuentas corresponsales en bancos de EEUU, permitir créditos, y facilitar importaciones de servicios cubanos o mercancías que constituyen rubros exportables de la economía cubana como tabaco, ron, productos de la biotecnología, incluidos aquellos manufacturados en terceros países que contienen materias primas cubanas como níquel o azúcar.
Esos alegatos son partes del mensaje que la alta funcionaria estadounidense lleva en su carpeta, además de las fotos tomadas en una Habana Vieja hermosa, soleada y subyugante la cual le encantó.