El fracaso de Raúl Castro
Raúl Castro ya no se irá el 24 de febrero de 2018, sino el 19 de abril. El dictador alega que los inmensos daños del huracán Irma son la causa. En Cuba casi nadie lo cree.
Raúl Castro ya no se irá el 24 de febrero de 2018, sino el 19 de abril. El dictador alega que los inmensos daños del huracán Irma son la causa. En Cuba casi nadie lo cree.
A los marines les gusta terminar ordenadamente su trabajo. Su flamante Jefe de Gabinete convenció al presidente de que Estados Unidos
Un sociólogo amigo, Jorge Riopedre, con buen juicio político y gran experiencia en el análisis de los conflictos (se les llama polemólogos), teme que sí, que ocurrirá. Incluso, en un arriesgado juego literario aporta una fecha para el inicio de las hostilidades: 2052. Y una fecha para el final: 2055. Apenas tres años. El pleito sería el resultado de un desencuentro étnico entre algunas minorías resentidas y la desdeñosa mayoría relativa que hoy es el mainstream o corriente central de la sociedad norteamericana.
Leo en La Patilla, una vibrante web venezolana, que Nicolás Maduro llamó “traidor” a Juan Manuel Santos por haber ido a Cuba a reclutar a Raúl Castro para ponerle fin a la Constituyente que se propone convocar el 30 de julio.
Es lo que suele hacer el régimen de La Habana. Maduro es un simple brazo del gobierno de Raúl Castro.
Ana Navarro, analista de CNN, afirma que Donald Trump debe dejar de comportarse como una “niña mala”. Se refería a los últimos tuits del presidente contra Joe Scarborough y Mika Brzezinski,
Tres cuartas partes del planeta están formadas por naciones cuyas sociedades han practicado diversas formas de corrupción
Si hay algo que el jefe de cualquier Estado debe tener muy claro, es precisar quiénes son los amigos y los enemigos de la nación a la que le toca proteger. Trump sabe o intuye que los Castro, desde hace décadas, intentan perjudicar a su país por cualquier medio. En 1957 Fidel Castro le escribió una carta a Celia Sánchez, entonces su amante y confidente, explicándole que la lucha contra Batista (la carta está firmada en Sierra Maestra) era sólo el prólogo de la batalla épica que libraría contra Washington durante toda su vida.