Ecuador busca estrellas porno para una industria erótica criolla en ciernes

Ninguno de los dos se conocía antes de esta sesión, pero se desenvuelven con mucha soltura.

“Participa del último casting erótico del año con la dirección de Pequeño Hook”. El anuncio se difundió en redes sociales y rápidamente miles de correos electrónicos inundaron la bandeja de entrada del director español de cine para adultos Francisco Cruzado. Pero todo el entusiasmo se quedó casi en un calentón. A los más de 7.000 … Read more

“Estaba preparado para la decepción cubana”

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Jorge Edwards tenía 16 años, era un adolescente, cuando conoció a Pablo Neruda, de quien fue amigo hasta su muerte; y tenía 39 años cuando conoció a Fidel Castro, líder de la Revolución cubana. Con Castro, al que fue enviado por Salvador Allende como encargado de negocios cuando el poder popular llegó a Chile, las relaciones fueron muy difíciles desde el comienzo.

Raúl Castro entierra a Fidel (+Video)

Raúl Castro entierra a Fidel

En un funeral a puerta cerrada, Raúl Castro ha depositado esta mañana la urna con las cenizas de su hermano Fidel Castro en un monolito construido con sigilo de secreto de Estado en Santiago de Cuba, la capital del Oriente cubano, la región donde nació Castro, desde la que lanzó a sus barbudos contra Batista y cuyo cementerio de Santa Ifigenia es el camposanto del nacionalismo cubano.

El sepelio empezó a las siete de la mañana en el calurosísimo Santiago y se prevé que al menos hasta esta tarde no haya acceso para público y medios de comunicación. Al funeral ha asistido una treintena de personas entre familia y altos mandos. No ha habido discursos. El líder político que probablemente más horas de alocuciones acumuló en el siglo XX, fue despedido en silencio, sin palabras.

Anoche tuvo lugar en Santiago el último acto masivo de homenaje. En su discurso final, el presidente Raúl Castro dijo: “Juramos defender la patria y el socialismo”. Con uniforme militar, el hermano menor de Fidel glosó su legado tocando un rango amplio de temas, desde la guerrilla de los primeros tiempos hasta la expansión de la sanidad y la educación pasando por la asistencia a las luchas de descolonización en África o los “dramáticos años” del Periodo Especial.

“Sí se puede”, repitió Castro según recorría los méritos que atribuyó al Comandante en Jefe, un latiguillo que recordaba al lema de Barack Obama, el presidente con el que impulsó lo que Fidel jamás estuvo dispuesto a negociar, una pragmática restauración de relaciones con Estados Unidos.

A sus 85 años, el general, que definió a Fidel como “el más preclaro hijo de Cuba en este siglo”, terminó recio retomando palabras del insurgente Antonio Maceo: “Quien intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado de sangre, si no perece en la lucha. ¡Fidel! ¡Fidel! ¡Fidel! ¡Hasta la victoria siempre!”.

El mausoleo de Fidel Castro ha sido levantado muy cerca del de José Martí (1853-1895), héroe nacional de la Independencia del que Castro se vio como un émulo natural, como un continuador tocado por el sino de la Historia para completar la guerra épica por la soberanía de la isla.

Con información de El Pais

#Venezuela ¡Librando la hazaña de comer tres veces al día!

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La crisis alimentaria es asombrosamente grave|EFE
La crisis alimentaria es asombrosamente grave|EFE

Zulia, el principal surtidor de crudo de Venezuela, es un territorio doblegado por la falta de alimentos

elpais.com.- En Cañada Honda, un barrio en Maracaibo (capital del Estado de Zulia), los perros son famélicos, deambulan en los basureros y mueren de forma prematura. Julio Castillo, un mecánico de 36 años, dice que ya ni las sobras de comida alcanzan para alimentar a los animales callejeros: “Mi familia ni siquiera come tres veces al día, por eso es imposible ofrecerle algo a los pobres perros”.

El hambre se ha cebado en los caseríos de Zulia, la potencia petrolera de Venezuela, desde hace más de una década. En Maracaibo, una calurosa ciudad, la escasez de alimentos y la alta inflación del país sudamericano —calculada en un 180,9% por el Banco Central de Venezuela en 2015— se han transformado en filas que abarcan calles completas para comprar alimentos a precios regulados por el Gobierno.

María Ruiz, una guajira que aguarda en las afueras de un mercado, ve en el infortunio un negocio para subsistir: “Compro comida para venderla”, dice. Forma parte del clan de los bachaqueros —así llaman a los que comercian alimentos regulados con sobreprecio—, un objetivo a extinguir en la guerra económica emprendida por el presidente Nicolás Maduro para aminorar el desabastecimiento. “No tengo trabajo y esto es lo único que me da dinero para comer”, justifica Ruiz.

Vicepresidente de Venezuela, Aristóbulo Istúriz|Archivo
Vicepresidente de Venezuela, Aristóbulo Istúriz|Archivo

En el populoso mercado de Las Pulgas se consigue mucho a exorbitantes costos. Hay productos escasos en los anaqueles de los supermercados corrientes: jabones de baño, champú, harina de maíz, papel higiénico y detergente para lavar la ropa. En Venezuela, el desempleo es del 6%, según el vicepresidente Aristóbulo Istúriz. Pero muchos habitantes de los suburbios de Maracaibo admiten haber abandonado empleos fijos para dedicarse al cuestionado oficio de la reventa de productos regulados. Juan Zuloaga, un obrero del centro de la ciudad, dice que no encuentra una alternativa para comprar alimentos: “No tengo tiempo para hacer colas, así que debo comprarlos con sobreprecio”. Esta situación golpea con intensidad su economía.

Comer tres veces al día es una hazaña en Cañada Honda. La nevera de Roxana Torres, madre de dos niños, es un depósito de botellas de agua. Su dieta se ha reducido a dos o una comida al día debido a la crisis económica. “Cada vez todo está más costoso. Los sueldos son sal en el agua”, dice.

Nicolás Maduro|CPEM
Nicolás Maduro|CPEM

Es una experiencia que se repite en muchos hogares de este país. Un 12,1% de los venezolanos comieron dos veces o menos al día en 2015, según una encuesta de la Universidad Católica Andrés Bello. La inflación es un monstruo difícil de domar. Aunque el presidente Maduro ha aumentado el salario mínimo a 15.051 bolívares mensuales (13 dólares en el mercado negro), aún no se doblega el hambre.

La familia Suárez Campos, en el oeste de Maracaibo, anhela llevar a los niños a comer a McDonald’s desde noviembre. El plan es postergado por los bajos salarios. “Sería un gran esfuerzo hacerlo”, asegura Nicolás Suárez, empleado con sueldo mínimo. Una cajita feliz de la cadena de comida rápida cuesta 1.100 bolívares, unos 1,1 dólares en el mercado negro y un 7,3% del salario mínimo mensual en Venezuela.

En Maracaibo, el agua también falta y las comunicaciones fallan. En una precaria casa de La Pastora son llenadas las cubetas con agua de las lluvias. Freddy Palacios, un hombre de 40 años, se alegra cuando los truenos anuncian un fuerte aguacero: “Pasamos hasta 15 días sin recibir agua. Nadie nos explica por qué”. No es un malestar exclusivo de La Pastora. El racionamiento abarca muchos niveles en Zulia, como ocurre en casi todo el país. En el Estado petrolero no solo se reduce el suministro de electricidad, sino también del agua potable.

15 días sin recibir agua

Los saqueos, el rostro vandálico del hambre, ocurren en los caseríos, urbanizaciones y carreteras de Zulia desde 2015. Los peores han sucedido hace una semana, cuando hubo protestas por los cortes de luz de cuatro horas impuestos por el Gobierno en casi todo el país y por la escasez de alimentos. Más de 73 comercios fueron saqueados en dos días de disturbios.

No es una práctica sorprendente en el empobrecido sector Poste Negro del barrio San José de Maracaibo. Allí, donde predominan viviendas construidas con tablillas y latón, han entrampado a los camiones de alimentos para desvalijarlos. Lo mismo ha ocurrido en otros caseríos de Maracaibo desde 2015. Por eso, algunos conductores de camiones intentan evitar circular en algunas zonas. “Pocos traen comida a este sitio por miedo”, dice una mujer en Ciudad Lossada. Aunque no hay saqueos desde el pasado miércoles en la ciudad petrolera, el hambre todavía es persistente.

CULTURA| Sale a la luz ‘Mi hermano el Che’

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Juan Martín Guevara presenta un libro sobre el Che desde un punto de vista familiar|EFE
Juan Martín Guevara presenta un libro sobre el Che desde un punto de vista familiar|EFE

“La decisión de eliminar a mi hermano la tomó Estados Unidos”

elpais.com.- Juan Martín Guevara, de 72 años, el menor de los cuatro hermanos y hermanas del Che, se ha sincerado con la corresponsal de Le Figaro en Los Ángeles, Armelle Vincent. Ha escrito un libro de memorias redactado en primera persona, Mon frère le Che (Mi hermano el Che, Editorial Calmann-Lévy). Con ocasión de su publicación en Francia, el hermano y discípulo de Ernesto Guevara viajó a París, donde ha celebrado sucesivos encuentros con los medios de comunicación.

P. ¿Le ha sorprendido que el apellido Guevara suscite tanto interés en un país como Francia casi 50 años después de la muerte del Che?

Respuesta. Todavía no soy capaz de valorar demasiado bien el eco que tiene el nombre de mi hermano en su país, que visito por primera vez. Pero he podido constatarlo en otros lugares, en Italia, Bolivia o Cuba. Sé que la gente se interesa por mí a causa de mi hermano. Siempre ha sido un referente para mí, un ejemplo que he intentado seguir [Juan Martín Guevara pasó ocho años en las cárceles argentinas durante la dictadura militar].

P. En su libro, afirma que quiere superar el mito del Che pero sus recuerdos de adolescencia parecen, por el contrario, haber asimilado el mito: ¿puede uno tener una visión crítica de su propio hermano?

R. Soy un militante que se guía por los pensamientos del Che. Me defino como marxista-leninista-guevarista. Pero este libro no está dirigido solo a quienes piensan igual que yo. Ante todo, he tratado de mostrar al Che como Ernesto Guevara, un ser humano nacido en un contexto familiar, nacional e internacional que le permitió convertirse en lo que fue. Si hubiese sido un campesino analfabeto de Bolivia, si nuestra familia hubiese sido fascista o muy religiosa, si no hubiese conocido a Fidel Castro, etcétera, no cabe duda de que el terreno no habría propiciado la eclosión de un revolucionario. Me intereso más por su pensamiento y sus actos que por el mito casi religioso que nació tras su muerte.

P. En su opinión, ¿quién lo mató? ¿La CIA?

R. Conocemos el nombre del militar boliviano que lo abatió el 9 de octubre de 1967 en la pequeña escuela de La Higuera (Bolivia): el sargento Mario Terán. Sabemos que junto a él había un agente de la CIA, el estadounidense de origen cubano Félix Rodríguez, que tomó fotos del cadáver. En mi opinión, está claro que la decisión de eliminar a mi hermano la tomó Estados Unidos. Pero quienes dieron la orden debieron de preguntarse si habían hecho bien, porque después de su muerte, el Che se convirtió en un mito.

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Líder de la revolución cubana, Ernesto “Che” Guevara. EFE/Archivo

P. Ahora, ¿sabría usted decir en qué se equivocó?

R. No cabe duda de que cometió errores. En Bolivia creyó que podía contar más con el apoyo del Partido Comunista, con el de los mineros, y sobrestimó sus propias fuerzas. Tampoco vio las traiciones…

P. ¿No le indujo a error, sobre todo, su ideología revolucionaria?

R. Todo lo contrario. Cada vez estoy más convencido de que el problema es el capitalismo y el imperialismo. Durante las crisis del capitalismo, son los pobres —tanto los hombres como los países más desfavorecidos— los que pagan la factura. Y nadie propone ninguna solución.

P. Si la solución fuera el marxismo, ¿cómo se explica que todos los pueblos sometidos a dictaduras comunistas en todo el mundo se hayan deshecho de él en cuanto han podido?

R. Cuando me preguntan si el socialismo es posible, respondo: ¿qué es el socialismo? La cuestión es saber con qué vamos a sustituir el capitalismo. El Che intentó responder a ello. Acabó criticando a China, la Unión Soviética y a todo el bloque del Este. Abrió otra vía. El guevarismo nos muestra un camino diferente, pero nadie ha llegado hasta el final todavía.

P. Sin embargo, cuando el Che era fiscal del tribunal revolucionario de Cuba, recurrió a métodos estalinistas muy conocidos: ejecución de adversarios, campos de trabajo y de reeducación…

R. Los campos de trabajo son una gran mentira de la CIA. El Che era maoísta, no estalinista. Sí, había gente sectaria, y sí, había estalinistas, pero Ernesto luchó contra todo eso. Se rebeló contra sus métodos en el seno del Gobierno cubano.

P. En el libro escribe usted que no hay “una verdadera represión política en Cuba”: ¿lo defendería ante las Damas de Blanco, cuyos familiares están encarcelados por motivos políticos?

R. ¡Sí! Me he reunido con ellas y les he preguntado de dónde viene el dinero con el que se financian. No han sabido responderme.

P. Amnistía Internacional ha contabilizado 8.600 detenciones de miembros de la oposición en 2015: ¿acaso no es eso represión política?

R. Es una pregunta que hay que plantearles a los dirigentes cubanos, no a mí… No soy el abogado de Cuba, ni de Raúl ni de Fidel Castro. Pero sé que, antes de la visita de Obama, Cuba liberó a 53 prisioneros y Estados Unidos, a tres [de Guantánamo].

P. ¿Tiene previsto reunirse con Régis Debray, una de las últimas personas que estuvo con el Che en la sierra boliviana antes de su captura?

R. No le conozco y, de momento, no se ha puesto en contacto conmigo.

Este artículo se publicó en la edición de Le Figaro del 14/04/2016. Traducción de News Clips.

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#OPINION: Una idea tejana repensada en Venezuela

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La OPEP fue creada por el venezolano Juan Pablo Pérez Alfonzo|EFE
La OPEP fue creada por el venezolano Juan Pablo Pérez Alfonzo|EFE

IBSEN MARTÍNEZ

La OPEP es desde hace medio siglo un factor insoslayable del juego petrolero global

¿Cómo surgió la OPEP [Organización de Países Exportadores de Petróleo]?

elpais.com.- La versión oficial sostiene que el doctor Juan Pablo Pérez Alfonso, distinguido abogado venezolano, fue el padre de la OPEP. “Era un hombre ascético y parsimonioso”, dice de él Stephen G. Rabe, su biógrafo, “que detestaba el derroche en cualquiera de sus formas”. Constantemente predicó a sus compatriotas un evangelio de frugalidad. Según propia admisión, era un calvinista en una tierra de Jauja despilfarradora. Opinaba que un automóvil debía consumir poca gasolina y durar toda la vida. Como muchos otros demócratas, padeció años de exilio durante el cual vivió en Washington, después del derrocamiento de Rómulo Gallegos en 1948.

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Dr. Juan Pablo Pérez Alfonzo, un venezolano llamado por los entendidos en la materia “El filósofo del petróleo”, es el creador la OPEP|parentesis-critico.blogspot.com 

En 1959, a la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez, Pérez Alfonso se convirtió en nuestro ministro de Minas e Hidrocarburos. Aspiraba a controlar los precios mundiales del crudo instaurando un cartel de países productores que enfrentara al cartel de las multinacionales.

A principios de 1960, Pérez Alfonso y Abdula Tariki, el ministro de Petróleos de Arabia Saudí, se reunieron en El Cairo, donde nuestro ministro confió a su homólogo sus pareceres. En agosto de aquel mismo año —hace ya 56 años— fue fundada la OPEP en Bagdad. Fin de la versión oficial.

Ciertamente, se trata de la edificante historia acerca de un tenaz ciudadano del tercer mundo enfrentado a los grandes, mezquinos países consumidores de crudo. En lo esencial, no es falsa.

Pero el modo antinorteamericano en que ha circulado entre nosotros oculta por completo el hecho de que, durante su exilio en EEUU, Pérez Alfonso estudió intensamente las estrategias reguladoras desarrolladas por la División de Gasolina y Crudo de la Comisión de Ferrocarriles de Texas (TRC, por Texas Railways Comission), durante los años 20 del siglo pasado.

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John D. Rockefeller|es.wikipedia.org

La TRC es una verdadera rara avis entre las contadas entidades reguladoras estadounidenses de todos los tiempos. Cooperó con la industria petrolera tejana en su lucha contra los monopolios refinadores y ferrocarrileros, impuestos desde los años 70 del siglo XIX por John D. Rockefeller (Standard Oil) y William Brickell (East Coast Railway), a los pequeños y medianos productores independientes de Texas.

La TRC logró reconciliar doctrinas legales que en EEUU favorecían a los más grandotes y abusones con la idiosincrásica naturaleza de la naciente industria petrolera tejana. El mayor logro de la TRC fue establecer, concertadamente entre los productores tejanos, un sistema de cuotas de producción que estabilizara los precios por la vía del volumen de oferta. Ni más ni menos que lo que, 40 años más tarde, Pérez Alfonso, con el asesoramiento de dos antiguos funcionarios de la TRC, desarrolló como la propuesta aceptada sin reservas por los países del Golfo Pérsico.

Hay algo irónicamente aleccionador en el hecho de que un irreductible luchador nacionalista se inspirase en la agitación antimonopolios, que en los Estados del Sur de los EEUU, allá por los lejanos días de 1890, dio lugar a la creación de la Texas Railways Comission.

https://youtu.be/0IzInI4wKEU

Así, la OPEP bien puede ser vista como una impensada consecuencia del movimiento regulatorio del gran capital que cundió en los Estados Unidos a comienzos del siglo pasado. Las tendencias del negocio petrolero mundial que lucían fatalmente favorecedoras de las Siete Hermanas fueron enfrentadas por un honesto abogado latinoamericano que no tuvo empacho en estudiar con ahínco un momento muy especial de la historia del capitalismo en el país rival de los intereses del suyo propio.

Y dio a luz un organismo internacional que, valga lo que valieren sus dirigentes y sus ejecutorias de hoy, desde hace medio siglo es un factor insoslayable del juego petrolero global.

La peste militar

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Cualquiera de nuestros cleptómanos generales —me refiero no solo a los del ejército chavista, cipayo de los cubanos, sino a todos los milicos dedicados al abigeato que padecimos durante todo el siglo XIX, a los muchos contratistas de obras públicas de buena parte del boom petrolero que fue casi todo nuestro siglo XX, y a los actuales capos del cartel de narcogenerales y otros miembros del club Panama Papers— se siente como si acabara de regresar triunfante de la Batalla de Ayacucho