Todo apuntaba a que sería un viaje tranquilo. Cargados de ilusiones, 23 cubanos viajaron hasta la provincia de Artemisa para de allí salir hasta los Estados Unidos. Cargaron la balsa y se echaron al mar.
Zarparon el día 20 de septiembre, a mitad de viaje la balsa comenzó a desistir. Pedro y Ariel relatan que fue lo que sucedió en ese momento, Ellos junto a otro cubano fueron los únicos sobrevivientes del naufragio.
“Yo no sé cómo sobreviví así en esas condiciones, no sabría cómo explicarte”
Al parecer la propela rompió la embarcación lo que ocasionó que colapsara muy rápidamente. Pedro y Ariel, junto a otras dos personas más se aferraron a un pedazo de poli espuma, quedando a la deriva.
“Salimos sin problemas y al otro día fue que nos dimos cuenta de la entrada de agua que tenía”.
“Nosotros estábamos mal, a veces perdíamos la mente, hasta que llegaron unos pescadores y nos rescataron”.
Los pescadores ayudaron a los cubanos, le brindaron agua y comida fue allí cuando se dieron cuenta que Patricia, quien estaba con ellos, murió. Los socorristas dejaron a los cubanos en un islote cercano a Cayo Big Pine
“Ella era de las que daba ánimos y en ningún momento la escuche quejarse”.
Con lágrimas en los ojos, Ariel pidió a sus compatriotas que no realicen la peligrosa travesía por el mar, que busquen otras rutas para alcanzar el sueño americano.
“Que miren adelante al futuro y que traten de buscar maneras más prácticas de llegar a este país.