La Brigada 2506 es uno de los símbolos más valientes del exilio cubano. Integrada por hombres que arriesgaron todo por liberar a Cuba del comunismo de Fidel Castro, esta brigada desembarcó en Bahía de Cochinos el 17 de abril de 1961.
Entre sus miembros destaca José “Pepe” Tomeu Hernández, nacido en Vertientes, Camagüey, quien se alistó siendo muy joven junto a su propio padre, Enrique Jorge Tomeu Hidalgo.

De Vertientes a la Brigada 2506: El sacrificio de un padre y un hijo
José “Pepe” Tomeu Hernández creció en una finca familiar en Vertientes, municipio de Camagüey.
En 1960, con apenas 16 años, vio cómo soldados castristas confiscaban las tierras de su familia. Un oficial les entregó una carta que decía: “Esta tierra pertenece al pueblo”. Pepe recordaría después con dolor: “En sus ojos, nosotros no éramos el pueblo”.

Sin poder llevarse casi nada, la familia se exilió a Florida. Poco después, tanto Pepe como su padre tomaron una decisión histórica: alistarse juntos en la Brigada 2506.
El joven mintió sobre su edad, pasando de 16 a 18 años “en cinco segundos”. Se entrenaron en Guatemala. Pepe aprendió a manejar un arma antitanque, mientras su padre se preparaba para capitanear una lancha armada.
El 17 de abril de 1961, los brigadistas de la Brigada 2506 desembarcaron en las playas de Bahía de Cochinos.
Tras tres días de feroz combate y quedarse sin municiones, fueron obligados a rendirse. Pepe fue capturado y, en medio del caos, se encontró frente a frente con Fidel Castro.
“Sentí una mano en el cuello, me viré y era él. No lo podía creer”, relató.
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Junto a casi 1.200 compañeros, incluido su padre, fue sentenciado a 30 años de prisión y pasó 20 meses en condiciones inhumanas en el Castillo del Príncipe y después en Isla de Pinos.
La libertad llegó en Nochebuena de 1962, tras el pago de un rescate de 53 millones de dólares en alimentos y medicinas por parte de Estados Unidos.
Pepe fue el último en abordar el avión porque su apellido empezaba con “T”. “Fue algo increíble. No lo puedo describir”, recordó emocionado a WUFT News.
Pepe Tomeu, de prisionero de Castro a ciudadano americano ejemplar
De regreso en Estados Unidos, delgado y desnutrido, Pepe se fijó una meta clara: subir 20 libras para poder alistarse en el Ejército de los Estados Unidos, algo que logró en poco tiempo.
Se convirtió en ciudadano estadounidense y construyó una vida de esfuerzo y éxito en Alachua, Florida.
Fundó un próspero negocio de control de plagas, trabajó como bombero y durante décadas prestó servicio como traductor para agencias policiales.
Paralelamente, se destacó en el rodeo de calf roping, ganando múltiples competencias y siendo inducido al National Senior Pro Rodeo Hall of Fame.
A sus 81 años, todavía practica con su caballo y cuida su pequeña granja con pasión.
Pero más allá de sus logros, Pepe Tomeu se ha caracterizado por su profunda gratitud hacia Estados Unidos. En repetidas ocasiones ha afirmado: “Cualquier día, a cualquier hora, hasta el día que me muera, daría la vida por este país”.
Para él, América representa “libertad, amor y prosperidad”, exactamente lo que el comunismo le robó a Cuba.
El emotivo reencuentro con dos vertientinos en Alachua, Florida
Recientemente, tuve el honor inmenso de reunirme, junto a mi esposa y de la mano de nuestro querido amigo el cineasta Eliecer Jiménez Almeida, con José “Pepe” Tomeu en su casa de Alachua, Florida.

Nosotros tres somos hijos de Vertientes, Camagüey, y ese origen común hizo que el encuentro fuera aún más especial.
Al vernos llegar, los ojos de Pepe se aguaron. Fue un momento cargado de emoción, un reencuentro que sanó, aunque sea en parte, heridas que el tiempo no había cerrado del todo.
Durante el almuerzo, fui testigo de una escena sobrecogedora: Pepe tomó suavemente la mano de su amantísima esposa Fern (con quien lleva más de 57 años de matrimonio) y pronunció una sentida oración.
Al terminar, alzó su copa de vino y gritó con toda el alma: “¡Viva Cuba Libre!”. En ese instante quedó más claro que nunca: aunque el régimen les confiscó las tierras en Vertientes y los obligó al exilio, jamás pudo arrebatarnos el amor por una Cuba libre ni el profundo orgullo de ser camagüeyanos.
La historia de Pepe Tomeu y la Brigada 2506 trasciende el tiempo. Es el testimonio vivo de coraje, del sacrificio de un padre y un hijo, y de una lealtad inquebrantable a la libertad.
Un vertientino que se alistó junto a su padre, sobrevivió a la prisión castrista y construyó una vida ejemplar en Estados Unidos, pero que nunca olvidó de dónde vino.
Su ejemplo sigue inspirando a nuevas generaciones a no rendirse en la lucha por una Cuba libre y democrática.