
La situación socioeconómica en Venezuela va en caída libre y avanza aceleradamente hacia una profunda depresión económica que ubicará el nivel de vida de sus ciudadanos en penosa desgracia ¡nunca antes vista!
¿Novedad de esta revolución del s.XXI? ¡En absoluto! sostenidamente, en los últimos años, venezolanas y venezolanos vienen padeciendo el día a día haciendo malabares entre las colas infinitas y una inseguridad sin parangón que azota al país por sus cuatro costados, todo fundamentalmente, para conseguir algunos alimentos y medicinas, es decir, lo indispensable para vivir ¿o sobrevivir?

Finalmente, muchos retornarán a sus hogares con las manos vacías o escasos productos, que en definitiva, no resolverán la dieta diaria de ninguna familia venezolana, puesto que, si el paciente ciudadano llegó a tiempo para el arroz o la azúcar, en su compra, por lo general, faltará otro de los productos ofertados.
Sin embargo, no sólo se trata solo de un problema en la distribución y cantidad de productos, a este escenario se añade el impresionante y alto costo de cualquier insumo en Venezuela.
Al respecto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha publicado cifras que han llamado la atención de propios y extraños. A los venezolanos, porque claramente avizoran que el futuro inmediato es poco promisorio y nada alentador, y por otra parte, porque el impacto de los datos económicos ha sido de tal magnitud, que diversos medios internacionales ubicaron la información en sus primeras planas de publicación.

El diario ABC expone que la economía venezolana, ya en situación crítica, se contraerá hasta un 8% en 2016, frente a un 5,7% el pasado año y por otra parte, la tasa de inflación para este mismo año, se situará este en 481,5%, frente al 121,7% respecto al año anterior.

Y según las últimas proyecciones del FMI, el derrumbe seguirá este curso en 2017 (4,5%) y, lo que es peor, la inflación se disparará un 1.642,8%. Una cifra sin parangón en los últimos años, salvo la excepción de Zimbabue. Y prosigue, el agravamiento de la situación en Venezuela tendrá un marcado reflejo en la evolución del paro, con una tasa de desempleo esperada del 17,4% este año y del 20,7% en 2017, cuando la tasa de paro en 2015 fue del 7,4%.
¿Cuáles son las similitudes entre Venezuela y Zimbabue?
La revista The Economist en su artículo“Spot the differences”, que podía traducirse como “Encuentre las diferencias”, fechado en 2 de abril de 2016, establece las similitudes que tienen Venezuela y Simbabue.
En principio, ambas naciones han sido gobernadas por líderes que se perpetuaron en el poder.
En Venezuela, Hugo Chávez gobernó desde 1999 hasta su muerte en 2013, y lo sucedió Nicolás Maduro que siguió con la revolución bolivariana. Mientras que en Zimbabue, Robert Mugabe ha gobernado el país desde 1980. Mugabe fijó los precios de los productos básicos, lo que llevó a una gran especulación. En Venezuela, millones de habitantes deben hacer interminable filas para conseguir leche, harina, papel higiénico; en fin, lo básico para subsistir.

La inflación en Venezuela, según el FMI, llegaría a 481,5% este año, mientras que Zimbabue registró una hiperinflación a partir de 2008. Si bien la revista dice que entre los dos países hay grandes diferencias culturales, si no se cambia el modelo de “desarrollo”, el panorama venezolano a futuro, se torna oscuro, tortuoso y difícil para el “buen vivir” y el alcance de la “suprema felicidad social” o la “mayor suma de felicidad posible”, lemas muy promovidos desde la instancia gubernamental venezolana.
¿Qué opina un cubanovenezolano?

Fausto Maso, un cubanovenezolano, reconocido escritor y analista político, ha publicado un artículo en el diario ABC de la Semana, titulado “La Zimbabue caribeña, Venezuela”.
Para Masó una de las principales debilidades que presenta Venezuela, radica en la falta de un proyecto político. Tanto unos como otros, ni la derecha ni la izquierda venezolana, al parecer, tienen claramente definido un proyecto de país.
Con relación a la dimensión económica venezolana, el autor hace una analogía entre la petrolera estatal brasileña Petrobras y la estatal PDVSA; ambas conocidas recientemente por sonados casos vinculados a investigaciones sobre corrupción.
Indudablemente, la situación actual venezolana convoca a cada uno de los venezolanos a reflexionar sobre la base de algunas preguntas clave: ¿Qué hacer?; ¿Hacia dónde orientar nuestras acciones?; ¿Cuáles serán las estrategias más acertadas para salir de la crisis?; ¿Cuál será el proyecto de país que sume nuestras mejores competencias para construir un país que garantice una vida digna para todos los venezolanos?
Y obviamente, que el producto reflexivo se constituya en acciones concretas para la recuperación y edificación de una Venezuela que aun espera por el cometido.