Plaza, La Habana, Jorge Luis González, (PD) Encontrar en nuestra red de librerías cubanas algún texto de tema polémico, es muchas veces difícil. Una excepción a esta regla sucedió con el título “Por ambos lados del Kremlin”, del intelectual y político ruso Serguei Alexándrovich Filátov, publicado en Cuba por la Editorial de Ciencias Sociales en dos volúmenes, con 610 paginas.
Su autor nació en Moscú en 1939. Es graduado de ingeniero electromecánico. Fue asesor de la fábrica metalúrgica José Martí, en Cuba, entre 1966 y 1968. Diputado Nacional de la RSSFR y Diputado del Soviet Supremo de la RSSFR y primer vice-presidente de la Federación Rusa en 1991. Fue también director de la administración del presidente de la Federación Rusa de 1993 a 1996, durante el mandato de Boris Yeltsin.
Filátov es además uno de los autores de la actual Constitución de la Federación Rusa, editor de los 21 tomos de materiales y documentos de la Asamblea Constituyente y miembro de la Unión de Escritores de Moscú y de la Unión de Periodistas de Rusia. Desarrolla en la actualidad otras funciones dentro de varias organizaciones.
El libro está compuesto por siete capítulos. Una “Nota a la edición cubana” resulta sumamente esclarecedora al decirnos que: “La experiencia vivida por Filátov, así como el bagaje de información que ofrece sobre fenómenos determinantes de un momento histórico, son razones más que suficientes para la publicación de este libro;…”.
Esta nota llama la atención sobre “las diferencias de perspectivas entre los enfoques sostenidos por este texto y las premisas que sustentan el proyecto político cubano” y dice que “lo mismo ocurre con algunas valoraciones que el autor realiza sobre los diversos hechos de la historia soviética y la Rusia contemporánea”.
Considera “discutible” la posición del autor al referirse al “liberalismo y la derecha política como paradigmas de organización social además de sus apreciaciones sobre el papel desempeñado por la diplomacia y el gobierno estadounidense en su política exterior, con relación a países periféricos y subdesarrollados”.
Otro párrafo aclara: “Es notoria la visión marcadamente crítica de Filátov, no solo hacia la experiencia del socialismo real en la URSS, cuyos excesos, errores y dogmas ciertamente ameritan una seria fiscalización, sino del propio ideal socialista como proyecto emancipatorio, tanto en su versión revolucionaria como en la reformista. Desde el punto de vista de la construcción del socialismo y de los derechos soberanos de los pueblos, resultan cuestionables las valoraciones que realiza el autor, por ejemplo, sobre el carácter positivo y creador de la desintegración de la URSS”.
Todas estas aclaraciones previas pueden dar en alguna medida idea del cuestionamiento que hace el autor sobre la Rusia actual, por cuanto considero esta publicación insólita en nuestro país.
Hice un estudio del texto y realicé más de 500 subrayados, de los cuales señalaré algunos.
De “Es mejor ser rico y saludable” se destaca el siguiente fragmento: “Sobre la intolerancia interna se sostenía precisamente el poder soviético, utilizando el silencio político del pueblo atemorizado por la represión”.
Sobre la modernización política y las tradiciones históricas de Rusia, señala: “Durante el tiempo soviético la Constitución se modificó cinco veces y cada vez se puso al servicio de la ideología del poder, es decir, de las clases pudientes. La Constitución iba por su lado y el país, la sociedad y el poder, por otro, sin molestarse mutuamente”.
El apartado “Después de quince años” contiene estos fragmentos: “La consigna de la era de Putin es la estabilidad. Sin embargo, su verdadero y característico rasgo son los cambios políticos, económicos y sociales…La política rusa se aleja cada vez más de una verdadera mainstream democrática…” Y concluye: “El segundo período de Putin se puede denominar verticalidad. Y hoy se dejan ver las consecuencias negativas de tal estructura de poder”.
Si tomamos en cuenta todo aquello que nos dice Filatov, tendremos que admitir que sus pronósticos no están descaminados. Hoy, con la actitud seguida por Putin ante los conflictos de Siria y Ucrania, podemos pensar que nos encontramos ante el resurgimiento de la era soviética, o en su defecto, de un nuevo imperialismo ruso en pleno siglo XXI. Ojala haya un pronóstico diferente.
jorgeluigonza72015@gmail.com; Jorge Luis González