El joven cienfueguero Eric Luis Acea Quevedo, de 23 años, fue condenado a tres años de trabajo correccional con internamiento tras romper los cristales de un auto estatal en marzo de este año.
Según reporte de Diario De Cuba, esta decisión se tomó a principios de agosto, en un contexto de creciente descontento social en Cienfuegos y el resto de Cuba por la miseria que se vive a diario.
Trascendió que, actualmente, Acea Quevedo se encuentra en el campamento abierto llamado Baldosa, donde se dedica a labores de limpieza en el Hospital Provincial de Cienfuegos.

Además de cumplir con su condena, se le impuso el pago de más de 200.000 pesos por los daños causados, un monto considerado excesivo por sus familiares.
Con relación a este tema en particular, opinaron que la cifra es desproporcionada, considerando las circunstancias que llevaron al joven a cometer el acto.
Asimismo, en el juicio se alegó que el joven cienfueguero sufre un trastorno de la personalidad, una condición que no fue adecuadamente considerada por la jueza, y que incluso fue por la cual se discutió la posibilidad de mantenerlo en una prisión cerrada sin beneficios.
Peor aún, la fiscalía mostró desacuerdo con la decisión de llevar al chico a un campamento abierto en lugar de una prisión más restrictiva.
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Los seres queridos de Eric revelaron que este perdió el control de sí mismo debido al estrés provocado por los constantes apagones y la precariedad para alimentar a su hija de tres años.
Y es que, cada minuto que pasa en la isla se convierte en un infierno más pesado para quien lo padece. Niños, adolescentes, o adultos, todos sufren por igual en la mayor de las Antillas por culpa del inhumano régimen castrista.
Redacción de Cubanos por el Mundo