Un cartel en Santiago de Cuba sacudió a la patética vigilancia castrista este miércoles, confirmando que el miedo ya no es suficiente para amordazar a un pueblo que se hunde en la miseria.
Los residentes de las intersecciones de Trocha y el Callejón Santiago presenciaron el despertar de una rebeldía que la dictadura intenta sepultar bajo toneladas de propaganda ideológica. Sobre un muro que antes servía al gris paisaje urbano, manos valientes plasmaron un mensaje que desafía directamente al aparato represivo de la provincia oriental.
“VIVA TRUMP:” El cartel en Santiago de Cuba que desafía al régimen
La noticia trascendió gracias al reporte del comunicador Yosmany Mayeta Labrada, quien a través de sus plataformas digitales difundió las imágenes de la pintada.
La aparición de este cartel en Santiago de Cuba constituye un acto de hartazgo en una ciudad sitiada por la Seguridad del Estado. El mensaje escrito con letras de gran tamaño reza: “SOMOS UNPACU, VIVA TRUMP”.
Esta consigna no solo reivindica la vigencia de la Unión Patriótica de Cuba, una de las organizaciones opositoras más perseguidas por el régimen, sino que lanza un guiño directo a la figura política estadounidense que representa la mano dura contra el comunismo no solo de la isla, sino de todo el hemisferio.
El régimen de La Habana, que atraviesa uno de sus peores momentos precisamente gracias a la presión ejercida por Donald Trump, observa con terror cómo el control social se le escapa de las manos. La presencia del cartel en Santiago de Cuba evidencia que el descontento popular superó la fase de las quejas en las colas de pan para transformarse en activismo de calle.
Mientras los cubanos padecen apagones de interminables horas y una escasez de alimentos que lleva a la hambruna, la cúpula militar vive en el lujo, ignorando que el hambre es el combustible más potente para la insurrección.
La habitual respuesta del aparato represivo ante la protesta
Cada vez que surge un cartel en Santiago de Cuba y cualquier otra provincia, la maquinaria represiva moviliza a sus agentes para borrar el rastro de la libertad. No obstante, el impacto psicológico ya ocurrió. El ciudadano común que caminó por Trocha vio que la resistencia vive y que la UNPACU, a pesar de tener a sus líderes encarcelados o en el exilio, sigue presente en la conciencia colectiva. La mención a Donald Trump en el muro funciona como un proyectil contra los voceros de la tiranía que culpan al embargo de su propia ineptitud y corrupción.
La tensión en la zona aumenta tras el hallazgo, pues la dictadura no tolera expresiones ajenas a su discurso oficial. Sin embargo, este nuevo cartel en Santiago de Cuba demuestra que el sistema está herido de muerte. La calle habló primero y dejó claro que la paciencia se agotó. La cúpula seguramente envió a sus esclavos represores para cubrir con pintura barata las letras de la verdad, pero no existe pintura suficiente para tapar el deseo de cambio que hierve en el oriente cubano.
El síntoma de un colapso inevitable
Este evento marca un nuevo episodio en la resistencia civil cubana. El cartel en Santiago de Cuba no es un hecho aislado, sino el síntoma de una sociedad que ya no tiene nada que perder porque la dictadura ya le robó todo.

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La valentía de quienes empuñaron la brocha esta madrugada refleja el sentimiento de millones que esperan el colapso definitivo de la tiranía castrista, esa misma que tambalea cada vez más y que sabe que, de la mano de Trump y Marco Rubio, sus días están contados.