Denuncian montaje contra Yoan de la Cruz: El joven que grabó el inicio del 11J vuelve a las mazmorras del régimen

La Seguridad del Estado detuvo a Yoan de la Cruz, el joven cuya valentía permitió que el mundo viera el estallido social del 11 de julio de 2021 en San Antonio de los Baños, siendo esta una clara evidencia de que el terror de Estado volvió a tocar la puerta de los opositores cubanos este fin de semana.

En ese sentido, activistas y defensores de los derechos humanos calificaron como un “burdo montaje”, las acusaciones que ha hecho el régimen contra este opositor cubano.

El arresto de Yoan de la Cruz se produjo este sábado, cuando agentes del aparato represivo castrista irrumpieron en su vivienda. No contentos con privarlo de su libertad, los oficiales confiscaron de manera arbitraria los teléfonos móviles de su madre y de su abuela, además de su computadora personal.

Esta táctica de aislamiento dejó a la familia incomunicada, una práctica recurrente de la policía política para evitar la denuncia inmediata en redes sociales y generar un vacío de información que facilite la manipulación de los casos.

El activista Adelth Bonne fue uno de los primeros en levantar la voz ante este atropello. A través de sus plataformas digitales, Bonne advirtió sobre la gravedad de la situación y la opacidad con la que actúan las autoridades.

“Esto viene siendo una actualización de la poquísima información que he logrado obtener sobre lo que está sucediendo con Yoan de la Cruz”, escribió el activista, subrayando que la incautación de equipos electrónicos impidió conocer detalles directos del bienestar del joven en las primeras horas de su cautiverio.

Castrismo fabrica acusación contra Yoan de la Cruz

La acusación que el castrismo intenta fabricar contra el joven es, por decir lo menos, inverosímil. Según la información filtrada por los órganos de inteligencia, las autoridades vinculan a Yoan de la Cruz con un presunto plan de “sabotaje” que supuestamente se orquestaba en San Antonio de los Baños.

La dictadura llegó al extremo de afirmar que el joven aportó recursos financieros para costear dichas acciones. No obstante, la disidencia cubana repudió estos falsos señalamientos.

“Esto es totalmente falso”, afirmó Bonne, quien reiteró que se trata de una estrategia para incriminar a quienes ya sufrieron el rigor de las cárceles castristas.

La Seguridad del Estado detuvo a Yoan de la Cruz, el joven cuya valentía permitió que el mundo viera el estallido social del 11 de julio de 2021 en San Antonio de los Baños, siendo esta una clara evidencia de que el terror de Estado volvió a tocar la puerta de los opositores cubanos este fin de semana.
Yoan de la Cruz. Foto: Facebook

Es importante recordar que la persecución contra Yoan de la Cruz no es nueva. En 2021, su único “delito” consistió en usar su teléfono para transmitir en vivo cómo el pueblo de su localidad perdió el miedo y salió a las calles a exigir libertad. Por ese acto de periodismo ciudadano, el régimen lo condenó a prisión. Aunque en mayo de 2022 recibió el beneficio de cumplir el resto de su sanción sin internamiento, el acoso nunca cesó. Aquella experiencia dejó secuelas profundas en el joven, quien optó por un perfil bajo desde su salida del penal.

“Desde que fue excarcelado en mayo de 2022, Yoan se ha mantenido en un silencio marcado por el trauma de todo lo que vivió en prisión”, explicó Bonne al describir la realidad de Yoan de la Cruz.

Según sus allegados, el joven vivió marcado por el miedo constante a regresar al infierno de las celdas cubanas, lo que hace aún más absurda la idea de que estuviera involucrado en planes conspirativos de alto riesgo. Su detención, por tanto, se entiende como un castigo ejemplarizante y un acto de sadismo político, ocurrido precisamente en las vísperas del Día de las Madres.

La crueldad del sistema no se detuvo en el arresto. La abuela de Yoan de la Cruz, una anciana de 87 años con una salud delicada, fue testigo del operativo. El impacto emocional de ver a su nieto llevado por la fuerza representa, en palabras de Bonne, una “presión directa y un acto de abuso” contra una familia que ya pagó un alto precio por la libertad de expresión.

Esta nueva arremetida de la dictadura ocurre en un contexto de asfixia represiva, donde el régimen busca neutralizar cualquier símbolo de resistencia ante el creciente descontento popular en la Isla.

Represión en Cuba durante el fin de semana

Durante este fin de semana, la dictadura activó un operativo nacional para amedrentar a figuras clave de la sociedad civil. Mientras Yoan de la Cruz permanecía en manos de sus captores, otros activistas como Camila Acosta, reportera de CubaNet, y Yamilka Lafita (Lara Crofs) sufrieron hostigamiento.

También se reportaron acciones contra Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, el exprisionero político Ángel Moya y la activista María Cristina Labrada.

El régimen desempolvó su retórica de “invasión inminente” y amenazas externas para justificar esta ola de arrestos, una narrativa desgastada que ya no engaña a la comunidad internacional.

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