Gente acostumbrada a meter mentiras en la prensa que gobierna y manipula el castrismo, salen a defender al Ministro Alpidio
Cuando el castrismo “advertía” hace 48 horas que “lo ocurrido ante el Ministerio de Cultura fue la crónica de una provocación mediática anunciada”, de un lado, miles de cubanos se preguntan cómo es que puede justificarse la violencia de un Ministro de manera tan descarada.
Para hacerlo, el Castrismo no solo le echa la culpa a los medios independientes, a los cuáles acusan de adivinos y provocadores porque dicen: “no solo han venido alentando este incidente desde hace días, sino que estaban coordinados para reportar lo que ya sabían que ocurriría entre las 10:30 y la 13:00 horas de este 27 de enero frente a la sede institucional.” Siguiendo esa lógica, Mauricio Mendoza, periodista de Diario de Cuba, sabía que Alpidio Alonso le metería un manotazo y le arrebataría el celular.
Como el castrismo no tiene por dónde justificar el violento acto, que desencadenó actos más violentos aun, los cuales ni mencionan, prefieren echar culpas a “un culpable” al que llevan al terreno de intereses “para generar malestar social y desestabilización en Cuba”, alineados con “los sectores más antidemocráticos de Estados Unidos.”
Adjudíquele a un cubano X cierto vínculo con los yanquis, y ya tendrá la pelea ganada.
Como diría el escritor y periodista Carlos Manuel Álvarez: “es el único terreno en el que saben llevar la batalla.” Y ni tanto.
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¿Quiénes sacaron las manos en la prensa del castrismo para defender lo indefendible? Pedro de la Hoz, un connotado descarado de marca mayor. Un “revolucionario” que bien ha sabido maniobrar amistades para disfrutar, como no pueden hacer millones de cubanos, de espléndidos domingos en piscinas, tomando cervezas y comiendo pizzas, spaghettis, hamburguesas y sandwiches de jamón y queso, todo pagado por la gerencia de un hotel, que pasa a “gastos” lo comido por Pedro, esposa e hijo.
También sacó los cascos, la Bedevia, una periodista gris del Juventud Rebelde; y Madeline Sautié, la Jefa de Culturales de Granma, una mujer que quiere hacerse pasar por experta en Cultura y que de manera reiterada lo que hace es copiar y pegar de Ecured y Wikipedia, sin citar, para hacerla pasar como de su autoría, información que ella desconoce.

Sonoro fue el escándalo de la Sautié cuando tras la muerte de Ramiro Guerra, copió y pegó, sin confrontar evidencias, información sobre este último y quedó ridiculizada en las redes, gracias al crítico de teatro, y teatrista, Norge Espinosa.
Aracelys Bedevia: La Plagiadora
Eso sí, en esto de plagiar, tomar de aquí o acullá y no citar, nadie le da alante a la Bedevia. Cuyos textos en Sexo Sentido, están repletos de información tomada de algún lado, porque de Sexo, propiamente, ella no sabe mucho.
No saber, y tener que pasar tanto trabajo en el copia y pega, la llevó un día al paroxismo. Llegó un día a la redacción del Juventud Rebelde y dijo: “No quiero hablar más de sexo; voy a hablar de Cultura”, y así fue.

En Cultura solo Yelanys Fusté la soportaba. Y créanme, que si ella pensaba era un jamón la pincha, pronto chocaría de bruces contra la realidad esta mujer insípida.
La Bedevia llegó al Juventud Rebelde en los inicios del año 2000, apadrinada nada más y nada menos que por Rosa Miriam Elizalde.
Llegó con unas ínfulas que no se las brincaba un chivo, pero debió aprender a vivir en las sombras, porque entre las ínfulas que traía y que nadie la conocía, no encajó ella adecuadamente en el colectivo laboral, aunque siempre se creyó importante.
Eso sí, tonta no era. Su madrina, Rosa Miriam, de algún modo se encargó de engancharla en unos viajes de intercambios que habían entre la UJC y organizaciones izquierdosas de Francia apenas llegó a JR la Bedevia; pero sin dudas su gran éxito fue vivir como Carmelina en la redacción de Cultura, mientras lidiaba con el resto de los periodistas, porque con su carácter de mongona, nadie la soportaba. Todavía no la soportamos. Ni a ella ni a su esposo, “Juan Primito”.

Casi sin amigos, siempre ha apelado a la lástima de la gente, pero la lástima no le ayudó el día que le descubrieron uno de sus tantos plagios en una crítica que “hizo” de un trabajo de Artes Plásticas. Plagios que les prometo pronto les mostraré aquí.
El colmo llegó el día en que se adjudicó completamente para sí un trabajo, y “olvidó” darle el crédito correspondiente al equipo de investigación; y sobre todo a la Sary y la Ela (trabajadoras del Juventud Rebelde) que trabajaron cantidad en el tema y la Bedevia no las incluyó en los créditos.
El descaro de esta mujer es tan grande, que tiene temporadas en las que no va a trabajar; pero sigue cobrando como si ahí estuviese, mientras otros se revientan el lomo.
Escribiendo mentiras en la prensa que gobierna y manipula el castrismo.
Como esa que dijo la Bedevia: que el video mostrado en la Televisión Cubana por Humberto López en su nefasto programucho para defender agresión del Ministro boxeador, era el mismo que el que circulaba en la internet.
Redacción Cubanos por el Mundo