La inoperancia del sistema de salud cubano, completamente colapsado por la miseria y la negligencia de la dictadura, cobró la vida de Isiel Díaz Vera, un joven cubano de 36 años que falleció en Ciego de Ávila a causa de las complicaciones derivadas del virus que azota al país.
El hecho fue divulgado a través de redes sociales por el comunicador Guillermo Rodríguez Sánchez, quien junto a otros perfiles cercanos al difunto confirmaron la desoladora noticia que enluta a la localidad de Punta Alegre, un poblado más que sufre la indolencia del régimen.
Su deceso ocurrió el pasado viernes tras una breve, pero intensa batalla de tres días en una unidad de cuidados intensivos, donde finalmente sucumbió a problemas pulmonares agudos que se desencadenaron por el contagio viral, evidenciando la incapacidad de los centros médicos para manejar estos cuadros clínicos.
La falta de recursos y transparencia que impera en la isla es tan profunda que ni siquiera fue posible determinar con exactitud cuál de los arbovirus que proliferan sin control—sea dengue, zika o chikungunya—provocó la tragedia, una muestra palpable del colapso epidemiológico.
El profundo impacto de la partida física de este joven cubano se sintió de inmediato en su comunidad, donde los residentes, consternados, decidieron suspender las parrandas locales en señal de duelo, un gesto de respeto y dolor colectivo que contrasta con la apatía de un régimen responsable directo de la muerte de sus ciudadanos por desatención.
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Mientras las enfermedades en toda la isla siguen expandiéndose sin control, las autoridades castristas no hacen más que fingir “preocupación” y compartir estadísticas que, a la hora de la verdad, no sirven para nada si no se trabaja para resolver el problema.
Redacción de Cubanos por el Mundo