La presidenta comunista de México, Claudia Sheinbaum, afirmó que su gobierno mantendrá, sin cuestionamientos ni remordimientos, el salvavidas financiero y logístico que sostiene a la dictadura más longeva y criminal del hemisferio occidental.
En una conferencia de prensa matutina de este martes, la mandataria reafirmó su postura de complicidad absoluta con La Habana, dejando claro que, para su administración, la supervivencia del régimen castrista es una prioridad innegociable, incluso mientras el pueblo cubano se hunde en la miseria más absoluta.
El despliegue de recursos y la complicidad logística
La determinación de Claudia Sheinbaum de prolongar este vínculo tóxico se materializó nuevamente este domingo, cuando el buque Asian Katra atracó en el puerto de La Habana cargado con 1.700 toneladas de alimentos e insumos básicos, una operación logística coordinada entre México y Belice.
🇲🇽🇨🇺 La #Presidenta @Claudiashein aseguró que el Gobierno de México continúa enviando ayuda humanitaria a Cuba y afirmó que “seguiremos apoyando”. Subrayó que se trata de un acto de solidaridad hacia un pueblo que, dijo, lo necesita. pic.twitter.com/YjdEOl5rud
— El Heraldo de México (@heraldodemexico) June 9, 2026
Este nuevo envío se suma a una montaña de suministros que superan las 4.800 toneladas desde febrero, recursos que, lejos de aliviar el sufrimiento de los ciudadanos, alimentan el aparato de control estatal.
Ante este escenario, la jefa del Ejecutivo federal sentenció con total indiferencia: “Se sigue enviando, se sigue enviando ayuda de todo tipo y vamos a seguir enviando. No sé si ayer o antier llegó otro buque de apoyo al pueblo cubano y vamos a seguir enviando el apoyo al pueblo cubano”.
La opacidad en la distribución y el negocio del régimen
La estrategia de Claudia Sheinbaum busca maquillar su respaldo político bajo el disfraz de una supuesta solidaridad humanitaria. Sin embargo, la realidad expuesta por denuncias de medios como TV Azteca en marzo revela un esquema de corrupción institucionalizado.
Aquel reportaje demostró cómo los productos enviados desde México, incluyendo frijoles, terminaban exhibidos en las tiendas estatales cubanas con precios abusivos de hasta 43 dólares por paca. Aunque el régimen cubano negó cínicamente estas acusaciones, la realidad que reportan varias organizaciones es demoledora: el combustible necesario para distribuir esta ayuda es inexistente, lo que condena a la población vulnerable a seguir esperando migajas mientras la cúpula militar se enriquece.
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La encrucijada energética y el vacío dejado por otros aliados
En el frente energético, la postura de Claudia Sheinbaum es evasiva. Tras la suspensión de las exportaciones de Pemex el 27 de enero de este año, motivada por la firmeza de la Orden Ejecutiva de Donald Trump, que impuso sanciones severas a quienes faciliten crudo a la isla, México detuvo oficialmente el flujo petrolero.

En ese sentido, vale la pena recordar que, durante 2025, México fue responsable de entregar el 17% del suministro energético cubano, enviando 17.200 barriles diarios por un valor de 560 millones de dólares, marcando el mayor nivel de apoyo al dictador en un cuarto de siglo.
Ahora, Claudia Sheinbaum prefiere delegar la responsabilidad del abasto de hidrocarburos a terceros, tras el evidente agotamiento del suministro ruso que llegó en marzo pasado con el buque Anatoly Kolodkin.
Sobre el crudo donado por Rusia, el funcionario Serguéi Lavrov calculó en abril que aquel apoyo “probablemente durará un par de meses”, pronóstico que hoy se cumple ante la ausencia de nuevos cargamentos confirmados.
Al respecto, la mandataria declaró: “Ellos tienen algunos otros mecanismos para la compra de combustible y nosotros seguimos apoyando en todo lo que podemos. Y es un asunto de solidaridad, siempre lo ha hecho el pueblo de México y lo vamos a seguir haciendo, porque es un pueblo que lo necesita”.
La insistencia de Claudia Sheinbaum en enviar alimentos, medicinas, productos de higiene y hasta paneles solares no es más que el intento desesperado de un gobierno afín por evitar el colapso total de una tiranía que se desmorona por sus propias decisiones.
Mientras la mandataria mexicana defienda esta postura, el régimen de Raúl Castro y el puesto a dedo Miguel Díaz-Canel seguirá encontrando en la Ciudad de México el oxígeno necesario para continuar reprimiendo, asfixiando y empobreciendo a un pueblo que exige libertad, no la caridad cómplice de un Ejecutivo que prefirió ponerse del lado equivocado de la historia.