La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum aseguró que está avanzando en una estrategia para reactivar el suministro de petróleo hacia Cuba, una decisión que volvió a evidenciar la estrecha relación política y económica que mantiene con el régimen castrista.
La mandataria comunista consideró que las “nuevas medidas económicas” aprobadas por La Habana “podrían facilitar el restablecimiento” de operaciones comerciales con empresarios mexicanos y abrir nuevamente una vía para abastecer de combustible a la isla azotada por el castrismo.
Durante su conferencia matutina del lunes 22 de junio, Claudia Sheinbaum confirmó que su administración trabajó desde hace meses para encontrar un mecanismo que permitiera reanudar los envíos de crudo. Aunque aclaró que todavía no se había concretado la operación, explicó que la fórmula estudiada contemplaba la participación de compañías “privadas” autorizadas para realizar ese tipo de negocios.
“No es que se haya reiniciado, pero el mecanismo sería a través de empresas particulares que tienen el permiso para llevar el combustible a Cuba”, señaló.
La mandataria añadió que las conversaciones se mantuvieron activas desde hace tiempo y expresó su confianza en que el comercio pudiera restablecerse próximamente.
“Entonces se está trabajando desde hace ya un tiempo en ello y esperamos que se pueda reanudar pronto de manera comercial. No es un tema humanitario, sino de manera comercial”, reiteró.
Claudia Sheinbaum y su complicidad con el régimen castrista
Las declaraciones de Claudia Sheinbaum surgieron meses después de que Petróleos Mexicanos (PEMEX) se convirtiera en uno de los principales sostenes energéticos de la dictadura cubana. Durante 2025, México asumió un papel clave en el suministro de crudo a la Isla, especialmente tras la disminución de los cargamentos enviados por Venezuela.
El último despacho de combustible mexicano llegó a Cuba en enero. Sin embargo, la posibilidad de nuevas sanciones y aranceles por parte de Estados Unidos provocó una paralización temporal de esos envíos.
Pese a ello, Claudia Sheinbaum insistió en mantener la cooperación con La Habana. La presidenta sostuvo que las ayudas humanitarias continuaron y reconoció que los recientes cambios económicos impulsados por el régimen castrista podrían convertirse en una oportunidad para ampliar la relación comercial.
“Lo humanitario sigue”, afirmó en referencia a los cargamentos de alimentos y otros productos enviados desde México.
Sobre el petróleo, explicó que las modificaciones aprobadas por las autoridades cubanas abrieron nuevas posibilidades.
“Sería la parte comercial, que tampoco se ha cerrado, pero con las nuevas características que aprobó el Congreso y el Gobierno de Cuba, pues a partir de ahí podría haber mayor relación comercial con empresarios mexicanos en Cuba”, dijo.
La vedad de las “empresas privadas” en Cuba
Vale la pena destacar que las “empresas privadas” en Cuba a las que hace referencia la mandataria comunista no son más que compañías creadas por los mismos dirigentes del régimen por medio de testaferros para continuar controlando la economía de la nación caribeña y evadir sanciones.
En ese sentido, si se llegase a concretar la reactivación del envío de petróleo a Cuba desde tierras aztecas, el gobierno mexicano estaría negociando indirecamente con la dictadura castrista, que sería la única beneficiada con la recepción del crudo, ya que la mayoría del pueblo de a pie continuará padeciendo por culpa del fracasado modelo comunista.
Es importante mencionar que las palabras de Claudia Sheinbaum llegaron poco después de que la cúpula gobernante cubana anunciara una serie de medidas económicas destinadas a atraer inversiones y obtener divisas en medio del agravamiento de la crisis nacional.
El paquete fue aprobado sin consultas populares y mantuvo intacto el sistema político imperante en la Isla, mientras continuaron las demandas ciudadanas por libertades y derechos fundamentales.
A pesar de ello, la mandataria mexicana saludó públicamente las decisiones adoptadas por el régimen castrista y calificó las reformas como un paso positivo.
“Es un cambio importante, una decisión que toman las y los cubanos de abrir su economía. Están haciéndolo para la inversión, incluso llamando a cubanos que dejaron la Isla hace tiempo, a que inviertan a Cuba”, comentó.
Sin embargo, numerosos sectores opositores y activistas cubanos denunciaron que las medidas fueron diseñadas exclusivamente por la cúpula gobernante y no representaron cambios políticos reales.
Los anuncios tampoco contemplaron reformas democráticas ni respondieron a las demandas de miles de cubanos que en los últimos años reclamaron libertades en las calles.

La postura asumida por Claudia Sheinbaum volvió a poner de manifiesto la cercanía de su administración con la dictadura cubana. Mientras el régimen enfrenta una profunda crisis económica y aumenta la presión internacional para promover una transición democrática, el Gobierno mexicano apostó por mantener abiertas las vías de cooperación y explorar mecanismos comerciales que permitan reactivar el flujo de petróleo hacia la Isla.
Con este nuevo respaldo, Claudia Sheinbaum reforzó una política de acercamiento que ha generado críticas por favorecer económicamente a una estructura política señalada durante décadas por violaciones a los derechos humanos y por mantener un sistema que los cubanos continúan cuestionando en medio del deterioro de sus condiciones de vida.
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