A medida que la crisis en Venezuela se profundiza, las empresas y los gobiernos de todo el mundo están cortando los lazos económicos con el país de América del Sur, que se ha visto en graves problemas.
El fin de semana, el periódico brasileño Folha de Sao Paulo publicó un informe en el que encontraron que las exportaciones de Brasil a Venezuela han caído en un 61% desde enero, con cerca de 450 empresas que realizan las exportaciones a Venezuela. BRF, uno de los productores de carne más grandes de Brasil, dejó de exportarles debido a las continuas luchas con deudas pendientes de pago.
De acuerdo con el informe, Venezuela ha caído ahora de ser el séptimo mayor destino de las exportaciones de Brasil a su 37a.
La escasez en los alimentos, medicinas y artículos de primera necesidad están plagando el país, mientras que las empresas nacionales de Venezuela siguen debilitándose por la crisis económica y años de políticas socialistas destructivas.
La necesidad de importaciones y la inversión extranjera directa en Venezuela nunca ha sido mayor, pero las empresas extranjeras parecen haber perdido la confianza en la estabilidad del gobierno actual y fiabilidad como socio comercial, un problema exacerbado por el pago de la deuda incompleto en Venezuela.
Los intentos del gobierno para consolidar el poder político en medio de la crisis actual son motivo de grave preocupación. En concreto, la decisión de pasar por alto el papel constitucional de la Asamblea Nacional en la aprobación de un presupuesto nacional provocó serias dudas acerca de una futura administración honrará las deudas contraídas por el gobierno actual.
¿Rumbo de Venezuela? Hasta no definir el destino político, el panorama se tornará más complejo.