Para muchas personas casarse significa la consolidación de una meta. El amor es propio de la naturaleza humana y es normal que las parejas busquen un espacio común donde acrecentar este sentimiento.
Es entendible que, bajo una relación estable se vivan los altos y bajos de la vida. No obstante, con un sistema ideológico-político, que limita cualquier proyecto personal y social, no existe la posibilidad real de lograr exitosamente el plan de compartir una vida en pareja.
Realmente, esta es la situación que afecta a tantos cubanos que pretenden consolidar una familia. Los vaivenes que comienzan a padecer los felices cónyuges bajo el sistema comunista, termina por vencer las fuerzas y la sabiduría humana de ambos, para acabar finalmente en divorcio.
En el siguiente video podrá escuchar de viva voz el testimonio de varios cubanos que explican la situación. Es luchar contracorriente. Los altos índices de divorcios en la nación comunista alcanzan límites inocultables.