El movimiento guerrillero desmovilizado lo postula. Rodrigo Londoño ‘Timochenko’ lo piensa. El pueblo colombiano vive la incertidumbre. ¿Latinoamérica podría no haber aprendido la lección? Eso está por verse, aunque analistas de la nación neogranadina ven muy complejo el triunfo del líder principal de la organización guerrillera.
Recuerda Vértice las pintas que se leían en las calles de Colombia durante el año pasado como parte de la campaña del sector contrario a los términos del acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC. “¿Quieres ver a Timochenko Presidente? Vota Sí al Plebiscito” se leía junto a cara de Timochenko, acompañada de imágenes del martillo y la hoz comunista, una ametralladora, de la bandera de Cuba, otra de Venezuela, el rostro de Fidel Castro y el de Hugo Chávez.
En su momento se consideraba que la campaña fue “alarmista” y que buscaba sembrar el miedo. Ya hoy convertidas en un partido político, las FARC aspiran llegar al poder.
“He recibido la visita del camarada Carlos Antonio Lozada, integrante de la dirección nacional del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc), el cual presido, para comunicarme oficialmente la decisión de postular mi nombre para las elecciones presidenciales del próximo año”, reaccionó Timochenko el 11 de noviembre a través de un video que publicó en su cuenta de Twitter.
El ex guerillero añadió: “Yo nunca a las Farc le he dicho no a una tarea y esta no será una excepción, pero sí quisiera antes de tomar la decisión en firme, consultar la opinión del común. Espero sus opiniones”
La reacción del ex presidente Álvaro Uribe Vélez, el más férreo opositor a los acuerdos de paz no se hizo esperar: “Vamos a enfrentar la candidatura presidencial espuria del delincuente, las candidaturas al Congreso de delincuentes de lesa humanidad no juzgados, no investigados, ni por la justicia indulgente de la JEP (Justicia Especial de Paz). Vamos a enfrentarlos a pesar de su dinero del narcotráfico y a pesar de que irán a elecciones nuevamente con el grupo armado que ahora llaman disidencia”.
Ver al exguerrillero vestir la cinta presidencial y despachar desde el Palacio de Nariño, mantiene a más de uno preocupado. De momento no hay encuestas que permitan disertar sobre la intención de voto a favor de Timochenko. Sin embargo, la alarma se activa luego de una encuesta revelada a finales de junio que sitúa a las FARC con un margen de aceptación superior al de los partidos políticos.
La referida investigación telefónica realizada por la encuestadora Gallup -del 15 al 24 de junio en Bogotá y realizada en Cali, Medellín, Barranquilla y Bucaramanga, con un error muestral de 3%- arrojó que las Farc contaban con una imagen favorable de 17 %, y desfavorable de 79%; mientras los partidos políticos tenían una imagen favorable de apenas 8% y desfavorable de 89%.
Otros sectores tampoco se salvaron de la percepción negativa de los encuestados. El Congreso salió con una imagen favorable de 15% y desfavorable de 82%; el sistema judicial resultó con un 15% de imagen favorable y 84% de desfavorable. Todos estos resultados son síntomas de una ciudadanía que ha perdido la confianza de sus instituciones, un escenario similar al que se vivió en Venezuela y que permitió en 1998 la llegada de Hugo Chávez al poder.
No obstante, los analistas estiman que las posibilidades de éxito de Timochenko -si termina confirmando la candidatura- y las Farc son remotas. “Cuando estaban armados los niveles de aceptación de las Farc eran muy bajos, ahora suben un poco porque han cumplido con lo pactado, pero tengo dudas en que la gente va a votar masivamente por ellos”, comenta a Vértice, Fabián Acuña Villarraga, profesor de Ciencias Políticas de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá.
Para Fernando Giraldo, politólogo colombiano egresado de la Universidad de la Soborna en París, resulta probable que Timochenko no presente su candidatura o al menos se vea obligada a retirarla en algún momento, más por una estrategia política que por un impedimento legal.
“Yo creo que Londoño está jugando a crear una expectativa y si no la siente con fuerza, dirá que no hay condiciones. Creo que saben que no tienen condiciones hoy para participar en una elección presidencial. Quizás para una legislativa puede tener unos resultados aceptables, como obtener 3% para mantener el umbral del partido”, declaró a Vértice.
A pesar de que la posibilidad de llegar al poder lucen remotas, al menos en esta elección presidencial, ¿cómo sería un eventual gobierno de Timochenko?
El profesor Acuña responde a la interrogante: “Un gobierno de las Farc sería como soñar demasiado alto. Esto no es como las guerrillas de Centroamérica que tenían un nivel de aprobación en la población”, comenta y agrega que aunque ninguna institución estaría preparada para un gobierno de los ex guerrilleros, si juegan y ganan con las reglas democráticas, el deber es reconocerles.
“Vamos a tener que acostumbrarnos a verlos más en los medios de comunicación, a verlos en puestos de autoridad. La reconciliación puede durar años, décadas y hay quienes dicen que la reconciliación puede durar más que lo que el conflicto duró, que fue más de 50 años. A mí en este momento me preocupa es un rearmamento de la extrema derecha, como un efecto de contrareforma”, indicó.
Según Carlos Alberto Montaner, Timochenko “´piensa ganar las elecciones con los narcodólares que controlan las Farc. Es una inmensa cantidad de dinero. Se les ha llamado el mayor cartel de la droga en Colombia”.
Presidente ¿para qué?
Adelantó que Rodrigo Londoño como candidato “no dirá para qué quiere ser presidente, se limitará a denunciar las enormes deficiencias de la sociedad colombiana” y añadió que “a Timochenko no le interesa aliviar esos males, sino que ha decidido cambiar de signo las desgracias que afligen a ese país”.
En ese sentido pronosticó que un eventual gobierno de las Farc “transferirá la riqueza existente de manos de los oligarcas, a los cuadros que segregará la mítica revolución, que en realidad es una nueva oligarquía, en un proceso que llaman la formación del capital primario, siguiendo de cerca la vieja fórmula de Marx”.
Además cree que en ese gobierno se organizaría “el trasvase del aparato político primario a unidades colectivas, sin importarle el daño que le puede ocasionar a la economía y el pueblo, mientras tiende un puente de plata por el que huirán sus adversarios naturales. Es decir, un proceso de restricción muy similar al de Venezuela y Cuba”.
También cree que una presidencia de Londoño cambiaría la constitución “para que se permita la reelección indefinida y ‘se termine ese cuento burgués de la separación de poderes o la alternancia diversa en las tareas de gobierno’”.
Montaner considera que si los colombianos no despiertan “lo que sucederá será algo terrible y semejante a lo que sucedió en Venezuela o Cuba”.
Redacción Cubanos por el Mundo