En un país donde adquirir un juguete puede costarte hasta tres sueldos, los niños cubanos, al igual que todos en la Isla, deben ingeniárselas para pasar el rato y hacerle frente a la dura crisis sin que esta afecte su diversión.
Leo y Alain, son dos pequeños habaneros que lograron burlar las limitaciones impuestos por el comunismo y decidieron «fabricar» su propia diversión.
En un barrio humilde de La Habana, se puede ver a estos dos pequeños de 8 y 9 años, lazarse por calles empinadas a bordo de unas «Chivichana«, que son pequeñas plataformas sobre ruedas que ellos mismos construyeron.
«La Chivichana», les ofrece una diversión diferente a los videojuegos. Con sus propias manos, construyeron el jueguete, con ayuda de palos, clavos y ruedas improvisadas.
«Se hace con palos, cara e’ bola y clavos, después jugamos con ellas», dice Leo.
Por su parte Alain, asegura que ha sido «muy divertido» construir este juguete que le ofrece horas de diversión.
RECOMENDADO: Juguetes para los niños, bajo la vigilancia de la Seguridad del Estado
«Nosotros fabricamos la Chivichana con muchos tipos de materiales interesantes y desde que la empezamos a montar fuimos aprendiendo como manejarla», dice Alain.
En medio de su amor por lo sencillo, Leo y Alain continuarán en la misma esquina de La Habana, lanzándose a toda velocidad por la pendiente, disfrutando de la convivencia y lo encantador que es crear su propia diversión.
Redacción Cubanos por el Mundo