
La firma familiar de constructores cubanos, Munilla Construction Management LLC de Miami, ganó un contrato con el Pentágono para la construcción de una nueva escuela de la Marina de Guerra de Estados Unidos en la Bahía de Guantánamo, Cuba, reseña el Nuevo Herald.
Esta firma fue la encargada de construir el Malecón de La Habana antes de la llamada “revolución” en los años 1940 y 1950. Su fundador, el cubano Fernando Munilla, encabezó la construcción del Monumento a José Martí y reforzó el famoso muro rompeolas de La Habana.
Actualmente, sus hijos son los que llevan las riendas de la compañía familiar, radicada en Miami y ellos estando en el exilio.
El contrato obtenido por la firma es de $66 millones que deberá ser completado para noviembre del 2018, de acuerdo con el Pentágono.Es el mayor contrato federal que ha ganado la firma, propiedad de los seis hermanos Munilla, cuyas edades van de los 57 a los 67 años, dijo el vicepresidente de MCM Alexis Leal en un comunicado.
La construcción de la escuela de 112,000 pies cuadrados, con espacio para 275 estudiantes de pre-kindergarten a 12 grado, es una de las más caras del Departamento de Defensa: $240,000 por alumno, hecha por una firma radicada en el Condado Miami-Dade, donde una escuela nueva llega a costar tal vez $30,000 por estudiante.
Pero todo en Guantánamo resulta más costoso debido a la remota ubicación de la base, detrás de un campo minado cubano. Según el embargo estadounidense, que tiene décadas de creado, las fuerzas armadas de EEUU no pueden comprar suministros ni contratar trabajadores en Cuba. En lugar de eso, Estados Unidos envía todos los materiales y trabajadores en barcaza o avión a la base, que cuenta con una única pista de aterrizaje y un pequeño puerto marítimo.
Cuatro de los hijos de Munilla salieron de la isla en 1961 con “las operaciones de vuelos aéreos Pedro Pan, días antes de la invasión de la Bahía de Cochinos”. Ellos fueron a parar a un orfanato en Ohio, mientras los dos hermanos menores se quedaron en la isla con su madre, María, “hasta que se pudo coordinar una salida segura”.
El padre “se quedó en Cuba, luchando por la libertad de su país, y dirigiendo operaciones clandestinas conjuntamente con la CIA. Él fue arrestado tres veces, y finalmente se las arregló para escapar de la isla con los esbirros de [Fidel] Castro pisándole los talones”.
Con información de el Nuevo Herald