El gobierno de Costa Rica entregó al régimen de Cuba a un ciudadano cubano acusado de estar involucrado en el tráfico internacional de drogas entre los años 2011 y 2016, según informó el medio oficialista Granma.
El sujeto fue identificado por el medio como Neftaly García Testa, esto luego de que sobre él pesara una orden de captura internacional por parte de la interpol.
“El Ministerio del Interior informa que las autoridades cubanas, en cooperación con las de Costa Rica, procedieron al retorno del ciudadano cubano Neftaly García Testa, en respuesta a la circulación internacional de arresto emitida por la oficina de Interpol en La Habana y la solicitud de extradición presentada por la Fiscalía General de la República, de conjunto con el Tribunal Supremo Popular y el Ministerio de Relaciones Exteriores”
Al cubano se le señala de ser el artífice de envíos de drogas a Costa Rica y a Cuba, delito por el cual ya fueron sentenciados otras 16 personas, algunos costarricenses, con penas que van de 10 a 20 años de prisión.
“Cuba reafirma su disposición de continuar fortaleciendo la cooperación judicial y policial internacional con otros países, conforme a los convenios multilaterales y bilaterales adoptados”
El Ministerio del Interior indicó que no “habrá impunidad” contra quienes trafiquen sustancias prohibidas a la Isla.
“No habrá impunidad contra aquellos delincuentes, que dentro y fuera de sus fronteras, intenten lucrar con la vida de nuestro pueblo e incentivar el tráfico y consumo de drogas, motivo por el cual (el Gobierno cubano) mantendrá su política irreversible de tolerancia cero y el cumplimiento estricto de la legalidad socialista”
Cifras
Desde enero de 2018 y hasta el pasado 21 de diciembre, la Aduana General de la República de Cuba (AGR) dijo que detectó 81 intentos de introducir drogas ilegales a la Isla, de los cuales 26 se asociaron al tráfico de estupefacientes (predominantemente cocaína) y el resto al consumo (fundamentalmente marihuana).
Según la institución oficial, los orígenes del tráfico de drogas hacia Cuba se diversifican, se incrementen las rutas y se suman más personas (en especial, mujeres).
Se trata de un delito penado en Cuba con altas condenas e incluso cadena perpetua. La tenencia también está penalizada, mientras los consumidores solo reciben multas y advertencias al tratarse de dosis mínimas destinadas al uso personal.
Redacción Cubanos por el Mundo