En la capital de Cuba no hace falta que pase un huracán para que los edificios se derrumben. La poca atención del régimen para la infraestructura urbana ha ocasionado que varias casas sufran colapsos poniendo en riesgo la vida de quienes la habitan.
En La Habana, es común ver edificios a punto de derrumbarse. Tal es el caso de una familia quienes tienen más de 20 años esperando algún tipo de ayuda por parte de las autoridades por el temor que sienten de ver el techo a punto de caer sobre sus cabezas.
“Nos afecta mentalmente, materialmente, tengo a mi mama de 84 años y está muy descompensada, y cada cierto tiempo tenemos que salir corriendo con ella por esta misma situación que tenemos en la casa”.
Ellos viven entre los escombros, las paredes se encuentran agrietadas y el techo es aguantado por unas viejas y oxidadas cabillas. Antes vivían en la parte de arriba del edificio pero al derrumbarse tuvieron que habilitar la parte de abajo que hoy amenaza sus vidas.
“Parece que quieren que hayan muertos porque no veo otra solución. Ya llevamos en esta situación 20 años casi. Primero vivimos arriba y luego tenemos tres años ya aquí abajo”.
Al parecer las autoridades no le dan respuestas positivas para su situación, simplemente inspeccionan el sitio y se retiran.
La propietaria del inmueble no puede aguantar el llanto al ver lo que antes era su cuarto, que ahora es una habitación oscura, húmeda y repleta de escombros.
La mujer de 84 años que reside junto a sus hijos, asegura que en los tiempos de Batista se vivía mejor que en Revolución.
“En estas condiciones la estoy viviendo peor que en los tiempos de Batista. Yo tenía donde vivir en aquel entonces, tenía un cuarto que no se mojaba ni nada”
Aunado al peligro que representa un potencial derrumbe, la basura también los afecta. Aseguran que el régimen no se encarga de recolectar los desperdicios y por ende el olor y las enfermedades están a la orden del día.