Las autoridades cubanas buscan mejorar la producción de frutas en la isla, con la colaboración de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la embajada de Canadá en Cuba. Un nuevo proyecto se implementará para producir más guayaba, mango y fruta bomba, en miras de desarrollar el Plan Nacional de Desarrollo 2030.
Según la publicación de ElNuevoHerald para el desarrollo del convenio fueron seleccionadas las provincias de Artemisa, al occidente de la isla y Santiago de Cuba, al oriente. Se estima una inversión de seis millones de dólares para la ejecución del proyecto.
Soledad Bauzá, representante de la ONU, consideró que el proyecto es una excelente oportunidad para contribuir al Plan Nacional de Desarrollo 2030 que “sentará nuevas bases tecnológicas, asesoría en la utilización de los factores productivos y modelos de gerencia en la producción”.
Moraima Céspedes, directora de asuntos internacionales del Ministerio de Agricultura, informó que la iniciativa beneficiará a 80 empresas en cinco municipios de las provincias Artemisa y Santiago de Cuba, donde los agricultores y campesinos recibirán información valiosa para mejorar los procesos productivos.
Escasez de frutas y alimentos
La escasez golpea a los cubanos en cada visita a los mercados. Sí encuentran el producto que buscan, sus altos precios lo hacen inaccesible. Los afectados aseguran que mucho antes del desastre provocado por los huracanes Irma y Harvey, en los meses pasados, ya la escasez de frutas y alimentos en general los agobiaba.
Ana Ofelia, gerente de un restaurante privado, en Centro Habana, señala que “antes de Irma ya en los mercados no había comida, ni agua, ni refrescos, ni jugos, ni quesos, ni frutas, ni vegetales, ni pescado”.
Patricia Gil, técnica de un laboratorio farmacéutico, “Lo más cínico es que la televisión te repite a cada rato spots sobre cómo mantener una dieta sana, balanceada en frutas y vegetales. A veces creo que es un chiste de mal gusto del Gobierno, porque si hay algo caro en este país son precisamente las frutas y los vegetales”.
Según explica Gil en la televisión se cumplen todas las normas, los cultivos se siembran en tiempo, las cosechas son exitosas y la distribución va viento en popa, pero cuando llega a los mercados del Estado “solo ve al vendedor y de milagro”.
Según las estimaciones locales, la isla gasta unos 2.500 millones de dólares al año en importar comida. El incremento de la producción nacional aliviaría las disminuidas arcas estatales.
Redacción Cubanos Por El Mundo