Ser trabajador por cuenta propia es Cuba no es tarea fácil. Aparte de los rigurosos controles impuestos por el régimen, otro reto que enfrentan los empresarios es donde establecer sus negocios.
La Isla comunista no cuenta con los suficientes locales comerciales para albergar a la creciente cantidad de cuentapropista, algo que pone en ‘jaque’ el desarrollo de este sector.
El portal CubaNet, reseña la vivencia de Mirta, una modista que se gana la vida vendiendo ropa y confeccionando prenda que hasta hace poco estuvo en un local dentro de la tienda La Imperial, entre la calle Aponte y Cienfuegos de La Habana.
Pero tuvo que ser retirada de manera temporal debido a que se están realizando reparaciones dentro del local. Al no tener lugar a donde ir, tuvo que mudar su humilde negocio hasta su casa, pues en la ciudad capital, no hay locales donde establecerse.
“Tengo que exhibir estos trapos hechos, que cose mi vecina. Preferí volver a mi casa y suspender mi licencia hasta que reabrieran la tienda”
Pero al haber suspendido su licencia, corre el riesgo de que las autoridades la multen y le decomisen la mercancía, pero debe correr el riesgo ya que es el único sostén de su familia.
A finales del mes de octubre de 2016, muchos locales comerciales en La Habana, rentados por los cuentapropistas, tuvieron que ser cerrados de manera temporal para ser remodelados, pero las reparaciones están tomando más tiempo de los esperado.
La adminsitradora de una tienda situada en la calle Neptuno, asegura que ahora los comericantes contarán con locales en mejores condiciones.
“Las críticas llovían de trabajadores y clientes. Cuando volvamos abrir los inmuebles se encontrarán con un local totalmente renovado, con agua, baño, probadores y mostradores nuevos; pero este lleva unos cuantos meses y aún siguen reparándolo”.
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Más espacios

Para hacerle frente a la escases de locales, grandes comercios decidieron adaptar parte de su infraestructura para que los cuentapropistas puedan ofrecer sus productos y servicios.
El Salón Galiano es otro espacio en reparación ubicado cerca del Parque Fe del Valle, en Galiano, es un ejemplo de esto, donde trabajadores de la construcción adaptan los espacios para nuevos negociantes.
“Llevamos meses en el lugar”, reveló Mariano. “No lo hemos terminado porque faltan materiales y algunas obras de acabado. La tienda va tomando forma
Otro lugar que se encuentra en reparación es “Cancha”. Letreros verdes en puertas y cristales anuncian que trabajadores por cuenta propia ocuparán un nuevo local en Galiano, entre Virtudes y Concordia, aunque trabajadores y directivos suelen no estar ahí.
Al entrar en vigor en diciembre de 2013 la prohibición de comercializar ropa u otros productos comprados en el exterior, los vendedores que operaban bajo la licencia de Modista-Sastre y con patentes de Productor de Zapatos Artesanales escaparon otra vez a la ilegalidad, donde en casas y entre cuchicheo pregonan las mercancías que importan de diferentes países.
“¿Quién quiere comprar ropas hechas?”, pregunta una mujer que lleva cinco años en el negocio. “Soy muy bicha para que me la quiten”, añadió, aunque aseguro haber sobornado en ocasiones a inspectores para que la dejasen tranquila.
“siempre existe un chance donde los policías se hacen los de la vista gorda, aunque al otro día vengan chapeando bajito”.
Redacción Cubanos por el Mundo / Con información de CubaNet