En Holguín, la prensa oficial se jactó de un nuevo acuerdo productivo entre la mipyme Chapymec y la Empresa Mecánica Héroes del 26 de Julio (Holmeca) para fabricar cartones de huevos.
La iniciativa surge como respuesta a la escasez de envases en el país y se presenta como un ejemplo de eficiencia, innovación y desarrollo local.

Con materias primas recicladas proporcionadas por la Empresa de Recuperación de Materias Primas, el proyecto logra producir entre dos mil y tres mil cartones por cada paca de papel y cartón procesado, dice la nota.
Desde el punto de vista técnico, el proceso incorpora una máquina de bajo consumo eléctrico y un sistema de reciclaje de agua, lo que permite optimizar recursos en medio de apagones, roturas de termoeléctricas y un contexto energético complejo.
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Los responsables del proyecto aseguran que los cartones obtenidos tienen supuestamente mayor resistencia y calidad, lo que facilitaría su comercialización hacia otras entidades.
Sin embargo, más allá de los datos productivos, la noticia deja un elemento clave fuera del foco: el producto que esos cartones deberían contener.
Escasez de huevos y precios fuera de control
Mientras la producción de cartones “avanza”, la realidad en las calles cubanas sigue marcada por la escasez de huevos y su elevado precio en el mercado informal.
En muchas zonas del país, este alimento básico se ha convertido en un producto difícil de conseguir a través de los canales estatales, obligando a la población a recurrir a vendedores particulares donde los costos resultan inalcanzables para buena parte de los ciudadanos.
Durante una emisión de Hola! Ota-Ola, se hizo referencia a la baja producción de huevos en la Isla, citando el diario estatal Victoria, de Isla de Pinos.
“De 42.000 unidades que recogían hace unos años, están recogiendo 1000. ¡Ay, Dios mío, esas gallinas están que hacen lo que le sale del c….”, comentó Alex Otaola.
“¿Cómo es que el cartón de huevos vale el salario de un mes y el resto? ¿Cómo es que esas gallinas no pueden poner?”, cuestionó Otaola.
El contraste es evidente: se incrementa la disponibilidad de envases, pero no la del alimento que estos deben transportar.
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La cadena productiva presenta una desconexión clara entre sus componentes. La existencia de cartones no garantiza el acceso a los huevos, y la mejora en un eslabón no compensa las deficiencias del resto del sistema.
La muela bizca que resalta logros locales en una provincia oriental choca con una realidad donde el abastecimiento sigue siendo insuficiente en toda Cuba.
Además, el encarecimiento del producto responde a múltiples factores, entre ellos la baja producción nacional, las dificultades en la importación de insumos para la avicultura y la limitada capacidad de distribución estatal.
Todo ello contribuye a un escenario donde el huevo, tradicionalmente considerado un alimento básico, pasa a formar parte de los productos de difícil acceso.
Los huevos que le faltan a los cubanos y la dependencia del “sector privado”
El desarrollo de esta iniciativa también pone en evidencia el creciente papel de las mipymes en la economía cubana.
La colaboración entre Chapymec y Holmeca, de acuerdo a la estatal Agencia Cubana de Noticias, refleja una tendencia en la que el llamado “sector privado” asume funciones que anteriormente correspondían exclusivamente a empresas estatales.
Aunque este tipo de alianzas es presentado como un supuesto avance, también evidencia las limitaciones del modelo comunista para garantizar por sí solo producciones esenciales.

La necesidad de recurrir a actores privados para sostener incluso insumos secundarios, como los cartones de huevos, deja al descubierta otra evidencia de #CubaEstadoFallido.
Si bien estas colaboraciones pueden aportar soluciones parciales, no resuelven las causas profundas de la escasez ni estabilizan el acceso a los alimentos básicos.
La producción de cartones ¡pero sin huevos! confirma las fallas en la producción y distribución de bienes esenciales.
El cubano de a pie, pero no la cúpula castrista, continúa enfrentando precios elevados y dificultades para acceder a productos básicos, mientras observa cómo se anuncian avances que no siempre se traducen en mejoras concretas en su vida diaria.
Alex Otaola, fiel a su estilo, hizo también una comparación entre esta verdad y “los huevos que le faltan al pueblo cubano” para exigir la libertad de Cuba.
“Evidentemente hay una gran parte del pueblo cubano que fue castrada al nacer”, sentenció el activista cubanoamericano.